Gato concordato por liebre laica

Un acuerdo con el Vaticano solo consagraría los privilegios de la Iglesia católica

En su edición de ayer, este diario anuncia: “ País y Santa Sede inician camino hacia un Estado laico ”. Según se informa, se busca negociar un “acuerdo bilateral” que “modernice” las relaciones entre ambos Estados. Dicho acuerdo se presenta como el camino hacia un Estado laico. Esto es falso.

En primer lugar, el Estado costarricense no necesita firmar un acuerdo con otro Estado para hacerse laico. En segundo lugar, firmar un acuerdo con el Vaticano es contradictorio con el principio de la laicidad. Por medio de este instrumento, también llamado concordato, se busca afianzar los privilegios de la Iglesia católica, privilegios que perdería eventualmente en caso de que Costa Rica se convirtiera en un Estado laico antes de la firma de dicho acuerdo (véase artículo de Hugo Mora Poltronieri, “ Cambiar para que todo quede igual ”, en La Nación, el 9/8/2011).

Los privilegios que se le concederían a la Iglesia católica por medio de un acuerdo bilateral podrían ser los mismos de los que ya goza, como la exención de impuestos y la libertad de intervenir en la educación pública. También se podrían negociar privilegios que vayan más allá de los que ya ostenta. ¿Cómo puede la consagración de privilegios a un grupo religioso ser el camino hacia un Estado laico? No solo no constituye el camino, sino que es el obstáculo.

En los últimos años, son varios los casos en que la sociedad costarricense se ha visto impedida a avanzar y modernizarse debido a la intervención de la Iglesia católica en asuntos que deberían ser competencia del Estado. Baste con recordar que las guías del Ministerio de Educación Pública para una educación sexual en los colegios han sido sistemáticamente obstaculizadas durante décadas por las autoridades católicas. Entrado el siglo XXI, ¿qué tiene de moderno negociar con la Santa Sede ventajas para la Iglesia católica? La “modernización” esgrimida por el Gobierno es una trampa: se nos quiere servir gato concordato por liebre laica.

Incompatible con la laicidad

En efecto, otorgarle ventajas a una agrupación religiosa particular es incompatible con la laicidad, la cual consiste en la neutralidad del Estado en materia religiosa para así garantizar la igualdad de estatuto entre las distintas convicciones de los ciudadanos, como lo hemos expuesto varios colaboradores en estas páginas (me permito remitirles a mi contribución anterior, “ Las virtudes de un Estado laico ”, del 27/06/2011, así como al artículo del abogado Christian Hess Araya, “ Estado laico y juramento constitucional” , del 18/07/2011). Recordemos que un Estado laico no es un Estado ateo, ni un Estado antirreligioso. Un Estado laico es un Estado aconfesional que, de conformidad con su vocación universal, debe garantizar la igualdad entre ciudadanas y ciudadanos, independientemente de sus creencias o confesiones personales.

Firmar un acuerdo bilateral con el Vaticano solo conduce a mantener el statu quo de los privilegios a la Iglesia católica. La laicidad que el Estado costarricense pueda querer alcanzar posteriormente a la firma de este acuerdo, solo podrá ser una laicidad de pantomima.

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