Gallardón dinamita la ley de plazos de Zapatero y ultima su tijeretazo al aborto con más restricciones que en 1985

Las mujeres con diagnóstico prenatal desfavorable lo tendrán más difícil: el Gobierno planea endurecer los requisitos y exigir más de una firma médica

El viernes próximo, el Gobierno dará, finalmente, su visto bueno a una de sus leyes más polémicas, la del aborto. No se sabe con certeza si Rajoy decidirá si prohíbe abortar en casos de malformación del feto, uno de los aspectos de mayor controversia defendidos por Gallardón. En cualquier caso, con la reforma del PP, las mujeres que opten por no tener un hijo con un diagnóstico prenatal desfavorable lo tendrán más difícil que en 1985. De esta manera Gallardón dinamita la ley de plazos aprobada por el Gobierno de Zapatero y nos aleja de Europa, imponiendo una ley muhco más restrictiva que la norma aprobada en 1985 durante la primera legislatura de Felipe González.

Se requeriría más de una firma médica
El Ejecutivo popular prevé endurecer los requisitos para las embarazadas que aleguen motivos de salud para abortar y es posible que se requiera más de una autorización médica para dar fe de que su salud está en riesgo; incluso, que el médico no pueda pertenecer al mismo centro donde se practicaría el aborto. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, avisó hace meses de que se “debe garantizar la desvinculación absoluta, a la hora de emitir un dictamen, de cualquier tipo de concertación de servicio profesional”.

La vía del daño físico o psíquico
El Gobierno está buscando alguna vía que suavice la prohibición de abortar en casos de malformaciones, que podría pasar por permitir a la embarazada que alegue que no se ve preparada para dar vida a un bebé con una enfermedad muy grave acogiéndose al supuesto de daño físico o psíquico, según han admitido fuentes del Ejecutivo, citadas por El Periódico de Cataluña.

Más impedimentos y trabas burocráticas
Aún así, la reforma del aborto que está ultimando el Gobierno de Rajoy será más restrictiva que la ley que se aprobó hace casi 30 años. Se espera que traiga más impedimentos y trabas burocráticas a las mujeres. También para aquellas que se encuentren en la angustiosa situación de haber engendrado un feto con alguna malformación.

Gallardón defiende prohibir el aborto también en estos casos
Este es uno de los aspectos de la reforma del PP que más alarma social han provocado. En una entrevista en El País, el ministro Gallardón apuntó a que se eliminaría este supuesto entre las condiciones para permitir el aborto. “El principio genérico de la discapacidad no puede significar un trato desigual y una merma de derechos. Y esa no discriminación debe aplicarse también a los no nacidos”, dijo Gallardón en abril pasado. Sólo dos países, Irlanda y Malta mantienen la prohibición de aborto en estos casos.

Contra los avances científicos
Si la reforma del PP termina prohibiendo el aborto en estos casos, iría contra los avances científicos de muchos años, encaminados, precisamente, a detectar los fallos cromosómicos que afecten al feto, para facilitar a las familias y los médicos la decisión de si merece la pena que ante casos de gravedad se continúe con el embarazo.

Dejar a la mujer a merced de médicos y psiquiatras
La número dos del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dio pistas de por donde podrían ir los tiros al afirmar, en julio de 2012, que la reforma que introduciría el Ejecutivo popular sería una “ley de casos” que obligaría a analizar la circunstancia de cada embarazada, lo que deja a la mujer a la disposición de médicos y psiquiatras.

Gallardón y Rajoy

Alberto Ruiz-Gallardón y Mariano Rajoy conversan en el Congreso de los Diputados. (EFE Archivo)

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