Funerales respetuosos

Lo menos que podemos hacer por la memoria de los muertos en el avión de Barajas es cuidar que se respete su memoria, y nadie intente sacar provecho incluso de sus cadáveres. Caiga el peso de la ley sobre quienes quizá pusieron en peligro su vida por ahorrar unos euros, si se demuestra que ha sido así; o sean condenados, de darse el caso, quienes pretendan quizá aprovecharse de su muerte desde la política. Pero también se impida la aún mayor profanación de esos cadáveres por parte de quienes pretendan violar su libertad de opinión y conciencia incluso después de muertos, obligándoles a pasar por las horcas claudinas de una ceremonia religiosa que –extranjeros o españoles- no habrían admitido muchos de los 150 muertos.

Y si a pesar de todo se cometiera, como otras veces, tan deshonrosa manipulación de esos cadáveres, sin consultar y respetar la voluntad de sus familiares, lleven éstos a la Justicia, como el mejor homenaje que puedan hacer a su memoria, tanto a esos clérigos sin escrúpulos, que tan sacrílegamente desvirtúan su religión, como a las claudicante autoridades que no hayan cumplido ni en tan supremo momento su deber de velar por sus ciudadanos.

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