Funerales de Estado adecuados

Las honras fúnebres a los guardias civiles asesinados por ETA en Mallorca vuelven a poner sobre el tapete la necesidad de regular bien, constitucionalmente, esos actos. Porque los actuales y clamorosos fallos no se subsanan multiplicándolos, a lo que parece apuntar el proyecto de reforma del Gobierno, sino eliminándolos. Los funerales de Estado deben ser eso, de Estado, no de ninguna Iglesia o ideología, o de una imposible mezcla de algunas de ellas.

Y esos actos ¿se celebrarían en una catedral, en una mezquita, o en una pagoda? ¿En terreno neutral?

En primer lugar, además de anticonstitucional, es impracticable ir averiguando las creencias religiosas o ideológicas reales y actuales de todas las víctimas, máxime en casos como el del avión de Barajas o los trenes de Atocha. También lo es encontrar representantes ideológicos adecuados de todas ellas, y el que -al estar tantas veces enfrentados entre sí-, acepten participar por igual en ese funeral, aceptando también los actos programados.

Asimismo es imposible en muchos casos que los representantes del Estado participen sin violentar sus conciencias en actos que no son de su ideología, y que pueden considerar incluso falsos, ridículos o hasta nocivos. Y esos actos ¿se celebrarían en una catedral, en una mezquita, o en una pagoda? ¿En terreno neutral? Pues claro, como debe ser neutral todo el funeral de Estado, dejando los símbolos de religiones o ideologías, en igual y debido respeto a todos ellos, para lo que el testamento o las familias de las víctimas decidan hacer, por su cuenta, y en privado.

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