Frente a la persecución, solidaridad laica

ArgAtea se solidariza con el director cesado por no permitir actos religiosos en su centro.

 La Asociación civil de Ateos en Argentina, ArgAtea rechaza y repudia la apertura de un sumario administrativo al Director del establecimiento educativo CPEM N°8 de Plottier (Provincia de Neuquén), Juan Carlos Maldonado, y su separación del cargo. Las autoridades educativas neuquinas lo han sumariado por los conflictos que se afirma tiene con algunas comunidades evangélicas de esa localidad neuquina.

La verdad es otra: se lo persigue porque, fiel custodio de la laicidad educativa, rechazó las prácticas de oraciones y actos confesionales durante los recreos de la escuela pública que dirige, fruto de la iniciativa proselitista de algún pastor que manipulando las voluntades impulsa a los alumnos a semejantes conductas.

La Escuela pública, que es pagada con los recursos de todos sin distinción ni de credo ni de raza, así como no tolera y prohíbe las actividades proselitistas de los partidos políticos  porque el espacio público no es el espacio de ninguna ideología, con más razón debe prohibir los de una  religión -cualquiera sea ella- ya que tales prácticas violentan la libertad de pensamiento y conciencia de todos los demás. La religión en los templos, en la escuela el saber crítico.

No importa si los evangelistas se sienten -si es que así fuera- discriminados con relación al Estado y otras religiones. Lo que importa es que el recreo de la escuela no es el ámbito donde deba dirimirse la mayor o menor capacidad "misionera" de las iglesias. Los rezos públicos de estos estudiantes, lejos de ser un acto individual, pretende estimular a sus compañeros a imitarlos y convertir al patio escolar en un espacio de exaltación de una religión.

Este hecho se enhebra a una larga cadena de acontecimientos que tiene sus emergentes más visibles en el establecimiento de la obligatoriedad de la educación religiosa en provincias como Salta y Córdoba y la repetición de acontecimientos similares en otras jurisdicciones provinciales, como es el caso de presencia de un sacerdote en el acto de inicio del ciclo lectivo, para bendecirlo. Hecho, este, ocurrido en una importante localidad de la Provincia de Buenos Aires y que, pese a la presentación de una formal denuncia por el progenitor, carece a la fecha de respuesta alguna.

Cabe preguntarse si no resulta imprescindible poner una valla legal de alcance nacional a esta situación que marque a las autoridades educativas límites a su discrecionalidad. Hoy basamos nuestra convivencia en el respeto por el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y creencia, el rol de la escuela en ello es fundamental. Es evidente que la actual Ley Nacional de Educación es insuficiente para ello, ya que si bien asegura la libertad de conciencia nada dice sobre la laicidad del sistema. Bastaría para ello asegurar la libertad de conciencia y pensamiento en la legislación educativa o, más ambicioso, por cierto, legislar sobre esta cuestión para todas las problemáticas sociales relacionadas.

Por ello, desde ArgAtea, rechazamos la persecución, expresamos nuestra total solidaridad laica con el Director del establecimiento y convocamos a los librepensadores a avanzar en esa dirección.

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