Francia, una República laica con fuerte tradición católica, recibirá al Papa

Francia, una República laica con fuerte tradición católica pero con un claro declive de practicantes, se prepara para la primera visita de Benedicto XVI, el próximo fin de semana

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, que recibirá al Papa en el Elíseo a su llegada, ha preconizado un 'laicismo positivo', que suscitó críticas en sectores muy apegados a la separación entre la iglesia y el Estado, y que es aprobado por el Vaticano.

'Esto significa únicamente que este laicismo no es ciego y que menosprecia el hecho religioso', declaró el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

La visita papal tendrá dos etapas: en París, del viernes hasta el sábado por la mañana, y luego en Lourdes (suroeste del país), con motivo de la celebración este año del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen, donde permanecerá hasta el lunes.

Esta primera visita de Benedicto XVI a Francia pretende ser muy mediática, a juzgar por el hecho de que más de un 50 por ciento del presupuesto total está destinado a pantallas gigantes y sonido.

Su predecesor, Juan Pablo II, el Papa más mediático de la historia, visitó Francia ocho veces en las que movilizó multitudes.

Un 66 por ciento de los 65 millones de franceses afirman ser católicos, según los sondeos, y fuentes de la Conferencia Episcopal dijeron a Efe que el catolicismo en los últimos años está 'estable'.

Otro sondeo para la revista católica 'La Vie' refleja que uno de cada dos franceses (un 52 por ciento) dice estar satisfecho con el lugar que ocupa el catolicismo dentro de la sociedad francesa.

Un 74 por ciento opina que el catolicismo no influye en la sociedad francesa, aunque un 58 por ciento cree que puede desempeñar un papel importante en la familia y la educación, un 56 por ciento le otorga un rol en materia de solidaridad y un 44 por ciento en la ética y la moral.

La visita del Papa ha motivado críticas de sectores laicos, como la Federación Nacional de Libre Pensamiento, que se queja del costo del evento para las arcas públicas.

'Dos movimientos pueden caracterizar la situación de la Iglesia católica en Francia en las últimas décadas. Paradójicamente, nuestro país está marcado por una aceleración del proceso de secularización cultural y por una determinación más fuerte de los católicos que quieren vivir su fe', según el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París y presidente de la Conferencia Episcopal.

La secularización 'se manifiesta en el descenso estadístico de las prácticas sacramentales', añadió Vingt-Trois, para quien 'este descenso de la practica (de la religión) es real, aunque la caricatura de una Francia donde las iglesias están vacías es ampliamente falsa'.

En Francia 'cada vez es más raro ser cristiano por tradición familiar o social', según el cardenal, quien espera que en esta visita el Papa Ratzinger, de origen alemán, gane imagen y simpatías entre los franceses.

Las últimas estadísticas de la Conferencia Episcopal indican que en 2006 hubo más de 322.000 bautizos y 90.000 bodas católicas. Una media anual del 80 por ciento de los funerales son oficiados por la Iglesia.

Francia cuenta con 95 diócesis, más nueve en departamentos de ultramar, 20.523 sacerdotes, 34.623 monjas y 7.074 frailes.

En las 72 horas que pasará el Papa en Francia están programados varios actos en los que se espera una importante afluencia de público, católicos, practicantes de otras religiones o agnósticos.

Unos 6.000 policías y gendarmes serán movilizados para garantizar la seguridad del Papa y evitar incidentes y eventuales manifestaciones, según la prensa local.

El viernes, pocas horas después de pisar tierra francesa, Benedicto XVI acudirá a la Catedral de Notre Dame para la celebración de Vísperas y una procesión en torno al templo.

El acto que se prevé que será el más multitudinario es la misa del sábado por la mañana en la explanada de Los Inválidos, en París, donde se esperan a 200.000 personas procedentes de todo el país.

El mismo sábado llegará a Lourdes, donde por la tarde recorrerá las tres primeras etapas del camino del Jubileo y por la noche, tras una procesión mariana, se dirigirá a los peregrinos.

El domingo por la mañana presidirá una misa solemne y por la tarde se reunirá con los obispos de la Conferencia Episcopal.

El lunes, antes de emprender viaje de regreso, Benedicto XVI recorrerá la cuarta etapa de Jubileo y bendecirá a los enfermos en un acto eucarístico.

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