Francia: tras el velo, la poligamia

El debate del burka y el niqab destapa un fenómeno que afecta a entre 16.000 y 20.000 familias

El debate sobre el burka y el fundamentalismo islámico incuba en su interior otro motivo de choque cultural: la poligamia. La nueva caja de los truenos se ha abierto en Francia a raíz del caso Lies Hebbadj, compañero de la mujer que recurrió una multa por conducir con el niqab, el velo integral que solo deja los ojos al descubierto. Mientras esta práctica remite entre los inmigrantes centroafricanos, se expande entre los integristas musulmanes. El Gobierno está decidido a atajar un fenómeno que calcula que afecta a entre 16.000 y 20.000 familias.

Si el pasado mes de abril Lies Hebbadj no hubiera convocado una rueda de prensa para denunciar airadamente la injusticia de la que, a sus ojos, había sido objeto su pareja por conducir con el niqab, seguramente la polémica no habría estallado. Seguiría larvándose en los rincones más opacos de los suburbios. Pero en su denuncia, este comerciante de 35 años y origen argelino ha sido cazado por ejercer la poligamia.

Paradójicamente no se le ha podido acusar de este delito. Aunque está prohibido en Francia, resulta muy difícil perseguirlo judicialmente si, como sucede con Hebbadj, el hombre solo está casado por lo civil con una de sus concubinas. Ante la ley no es formalmente polígamo, pese a que lo sea de hecho. De no ser porque las compañeras del comerciante de Nantes percibían ayudas sociales, el fiscal no hubiera tenido donde hincar el diente.

SUSTANCIOSAS AYUDAS / Después de ser detenido, Lies Hebbadj ha sido procesado por «estafa, fraude a las ayudas sociales del Estado y empleo irregular» de 13 personas. El fiscal, Xavier Ronsin, le ha presentado como «instigador» de un sistema que implica a los 17 hijos –dos de ellos a punto de nacer– de las cuatro mujeres con las que mantiene relaciones y que se alojan en viviendas contiguas. A juicio del fiscal, Hebbadj decidió no reconocer a ocho de sus vástagos para poder recibir las subvenciones. En tres años, los diferentes núcleos familiares percibieron 175.000 euros de prestaciones. Si todos hubieran estado bajo el mismo techo habrían tenido derecho a 88.000 euros.

Este ejemplo palmario de aprovechamiento de los derechos de la ciudadanía francesa sin someterse a los principios de la República ha llevado al ministro del Interior, Brice Hortefeux, a plantear que se retire la nacionalidad a quienes no respeten las normas de convivencia. A su juicio, no es «normal» que un extranjero que adquirió la nacionalidad gracias al matrimonio con una francesa la pueda conservar si «vive en una situación de poligamia de hecho abusando de las ayudas sociales». Para poder perseguir judicialmente estas «derivas», Hortefeux ha anunciado que propondrá una adaptación legislativa.

PROGRESIÓN INTEGRISTA / El giro del Gobierno, hasta ahora más o menos tolerante con esta práctica, responde a su voluntad de atajar el integrismo. Según Isabelle Gillette-Faye, especialista de las mutilaciones a las mujeres y de la poligamia, «hay una progresión de la poligamia como consecuencia del auge del fundamentalismo islámico». Un fenómeno desconocido y totalmente subterráneo hasta que Lies Hebbdaj lo ha llevado a la superficie. Vestido con su kefiya palestina y el khami, la túnica árabe, el comerciante de Nantes levantó la tapadera por considerar «discriminatoria» una multa de 22 euros.

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