Francia responde al Papa con el logo antisida en la misa televisada

La cadena pública France 2 inserta por vez primera el lazo rojo en el servicio religioso Benedicto XVI critica la corrupción en Angola, uno de los países menos transparentes

Ojo por ojo y diente por diente. La televisión pública francesa ha decidido responder al rechazo del Papa al uso del preservativo para luchar contra el sida con un gesto algo más que simbólico: por primera vez, el logo del lazo rojo aparecerá durante la celebración de la misa televisada del domingo. France 2 aprovecha así la campaña anual de recogida de fondos destinados a la investigación de la enfermedad, Sidaction, para hacer patente su protesta.
El logo, acompañado de un número de teléfono, aparece durante tres días, desde ayer y hasta mañana, en casi todas las cadenas. Hasta ahora, sin embargo, no había sido incluido en los programas religiosos para no herir susceptibilidades. Pero las declaraciones del Papa –los preservativos «agravan el problema» del sida, dijo justo antes de iniciar su gira por África–, motivo de escándalo en Francia, han hecho cambiar de opinión a la dirección de France 2.

PARTE DE LA PANTALLA
Según el semanario Le Point, el número dos del grupo de las cadenas públicas, Patrice Duhamel, ha solicitado de forma expresa la inclusión del logo en la retransmisión de los cultos religiosos. Al tratarse de un elemento que forma parte de la pantalla, Duhamel considera que no es necesario solicitar permiso a las autoridades religiosas como tampoco se solicita al resto de programas, que simplemente son informados. La laicidad del Estado no impide que los fines de semana se emitan ceremonias religiosas, pero para mantener la imparcialidad se incluyen también cultos protestantes y de otras creencias.
Este año se cumple el 15° aniversario de la campaña mediática contra el sida, por lo que las 11 televisiones y cinco radios que participan en el acontecimiento han redoblado los esfuerzos. Una venerada actriz, Line Renaud, y las principales estrellas de cada cadena participan en anuncios de promoción de la campaña, que incluyen veladas alusiones a los propósitos del Papa. «El tema está más de actualidad que nunca», recuerdan dos presentadoras de France2. «Sepan que de momento la única protección contra la enfermedad es el condón», subraya uno de los artistas fundadores de Sidaction.
Las explosivas declaraciones de Benedicto XVI han provocado un alud de críticas en el país vecino. Desde el primer ministro, el conservador François Fillon –que juzga «necesario» el preservativo–, hasta algunos sectores católicos han lamentado las palabras del Pontífice, que el martes desató la polémica antes de aterrizar en Camerún, primera etapa de su periplo africano, con esta frase: «No se puede resolver el drama del sida con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema».
En Francia, entre 28.000 y 30.000 personas padecen la enfermedad y unas 6.500 descubren cada año que han sido infectadas. Uno de los ejes de Sidaction, fundación que preside Pierre Bergé, compañero del fallecido Yves Saint Laurent, consiste en promover la distribución gratuita de preservativos en las escuelas.
Mientras tanto, Benedicto XVI, que según el Vaticano se mantiene informado de la tormenta originada por sus palabras, se despidió de Camerún y aterrizó en Angola, segunda y última etapa de su gira por el castigado continente. En Luanda, la capital, tras ser recibido por decenas de miles de personas, el Pontífice se reunió con el presidente, José Eduardo Dos Santos, y el cuerpo diplomático, y ofreció un discurso en el mismo tono social que el día anterior.

ESPECIAL RELEVANCIA
La democracia, dijo, supone «el respeto y la promoción de los derechos humanos, un gobierno transparente, una magistratura independiente y la firme determinación de acabar de una vez por todas con la corrupción». Esta última parte tiene especial relevancia en Angola, un país –el primero del África austral que fue evangelizado, hace ahora 500 años– que ocupa el puesto 158, entre 180, en la clasificación sobre corrupción que realiza anualmente la organización Transparencia Internacional.
Joseph Ratzinger había viajado con un inusual compañero: una tortuga que le fue entregada ayer por un grupo de pigmeos en Camerún. El animal voló hasta Luanda en el avión papal, pero el Vaticano aún no sabe si vivirá en Roma.

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