Fiestas cívicas

El origen de las fiestas en España y en el mundo nada tiene que ver con las religiones. Su origen está en la noche de los tiempos. Tan antiguas como la misma vida. Provienen, ante todo, y sobre todo, de un nacimiento pagano, incluso hasta las Navidades. Lo que ocurre es que las religiones, la católica entre nosotros, el mundo cristiano, fue acomodando estas fiestas de la naturaleza a las festividades religiosas por razones de proselitismo y propaganda, cristianizar a la población, basado en la ignorancia y en las superstición que es una clara consecuencia de ella…, y en “el santo temor de Dios.”

El día 21 de junio es el día más largo del año, el solsticio de verano en el hemisferio norte donde nosotros estamos ubicados, y el hombre celebra a la naturaleza, los agricultores les dan las gracias, es la entrada del verano, es la celebración de las cosechas, las frutas, y, también, por disponer de más horas para cumplir con sus tareas, para divertirse, para pedir por la fecundidad de la tierra, por su subsistencia almacenando los alimentos para el otoño y el invierno.

El sol va declinando, los días acortándose por consiguiente, por lo que se encendía fogatas y ritos de fuego “para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.”

Se encendían fogatas en las cimas de la montañas, hoy impensable por los destrozos que ocasionan, a largo de los riachuelos, hoy en las calles y plazas; se organizan procesiones con antorchas, los mozos atraviesan las lumbres pisando o saltando sobre las brasas, en alardes muchas veces innecesarios, en algunos casos con consecuencias trágicas, impropias muchas veces con los tiempos que corremos en que el raciocinio se sobrepone a los peligros que conlleva cualquier acción, estamos, se entiende, en el siglo de la razón…

San Fermín es otra fiesta pagana cristianizada; considero que pocos conocen este Santo…, pues lo que importa es sobremanera dar rienda suelta a la diversión…

Es hora, por consiguiente, que las festividades religiosas desaparezcan de nuestro calendario laboral, pues no es propio de un Estado “aconfesional”, y se sustituyan por festividades cívicas que sirvan para aprovechar cuantas oportunidades nos ofrezcan los altos ejemplos de la vida de los pueblos y de las personas, la Humanidad, en suma, y la Naturaleza, que inspire en los ciudadanos un alto ideal de conducta.

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