Fieles abandonan una misa en una diócesis de Baviera con un cura condenado por pederastia

Se trata de Peter H., sacerdote con antecedentes por abuso de menores que fue trasladado a Múnich en 1980 cuando Ratzinger era obispo de la ciudad

Crece la tensión en Alemania por los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica. Ayer, una misa en la comunidad de Bad Tölz, en Baviera, fue interrumpida de manera abrupta. El sermón debía ser pronunciado por el padre Peter H., de 62 años, condenado por pederastia en 1986. Su sustitución en el último momento y la intervención colérica de un fiel informaron a la comunidad acerca de la identidad del abusador. Varios fieles abandonaron la iglesia.

Según la reconstrucción de los hechos publicada hoy por el diario Süddeutsche Zeitung, los fieles de la comunidad de Bad Tölz se enteraron del pasado de uno de los sacerdotes que sirve en la parroquia desde 2008. Se trata de Peter H., el cura condenado por abusos sexuales, cuya historia llegó el pasado viernes a implicar directamente al Papa Benedicto XVI.

Siendo obispo de Múnich, Joseph Ratzinger habría autorizado en 1980 el traslado del sacerdote desde Essen a su obispado de Baviera, después de que Peter H. fuera acusado de abusos sexuales a un joven. En Múnich, Peter H. tuvo que atender "una terapia", según una nota el obispado. Sin embargo, volvió a trabajar sin interrupciones con jóvenes y volvió a abusar. La noticia llegó a la prensa el viernes, pero la identidad del cura fue callada en los medios.

Ayer, el padre Rupert Frania sustituyó al sacerdote y al empezar su sermón se refirió a los escándalos de abusos y malos tratos: "De momento se ha hablado de manera muy unilateral", dijo refiriéndose a las criticas de la prensa hacia la Iglesia. Justo en este momento, según el diario Süddeutsche Zeitung, un fiel se levantó y gritó: "¡No puedo escuchar estas palabras! No pueden seguir desviando el asunto". Muchos aplaudieron, otros gritaron: "¡Cállate!". Sin embargo, el hombre no calló y habló de un sacerdote de Bad Tölz que hubiera tenido que casarle a él y a su novia dentro de poco y quien ha resultado ser un condenado por pederastia. Muchos fieles se marcharon.

El episodio es significativo y da muestra de la conmoción actual en Alemania. A pesar de que el Vaticano sostiene que se "buscó obstinadamente implicar al Papa en los casos de abusos en Alemania", varias organizaciones católicas piden que se aclaren los hechos de Múnich y cuál fue el papel de Ratzinger en la ocultación del pederasta.

El portavoz de la iniciativa católica reformista Wir sind Kirche (Somos Iglesia), Christian Weisner, ha señalado que la responsabilidad fue de Joseph Ratzinger: "Se trata del principio jerárquico de la Iglesia. Un obispo acapara, no sólo una gran autoridad moral, sino también una autoridad administrativa".

Mientras tanto, crece la presión política para que se abra una investigación independiente acerca de los abusos. Tanto la ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, como la líder de los verdes, Claudia Roth, hablan de la posibilidad de una comisión externa que ayude en la reconstrucción de los hechos.

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