«Fernado III cedió el uso del templo a la Iglesia, pero de la propiedad no hay ninguna información»

ABC Historia ha conversado con expertos a favor y en contra de que la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba para conocer los argumentos esgrimidos por ambos. Alejandro García-Sanjuán, profesor de la Universidad de Huelva, es uno de los dos historiadores que han participado en la redacción del polémico informe del Ayuntamiento

Alejandro García-Sanjuán es uno de los dos expertos en Historia Medieval que han formado parte de la comisión encargada por el Ayuntamiento de Córdoba, gobernado por el PSOE, para delimitar de quién es la titularidad de la Mezquita-Catedral que preside por su belleza y solemnidad la ciudad. Su informe final hace un relato de los hechos históricos y de la situación jurídica de la Mezquita-Catedralpara concluir que la propiedad del monumento ha sido históricamente pública –del Estado en sus diversas formas– y no de la Iglesia. Un polémico texto contestado de forma crítica por hasta 43 historiadores, que denuncian el uso ideológico que se pretende hacer de los hechos. ABC Historia conversa con García-Sanjuán para conocer qué argumentos sustentan el informe de la comisión.

Afirma usted, como miembro de la comisión de expertos, que no se le ha permitido explicar bien a la ciudadanía las conclusiones del informe

Más bien me parece que lo que se ha puesto en marcha es una fuerte campaña de intoxicación de la opinión pública por parte de la Iglesia y de sus portavoces académicos, una campaña para desacreditar el Informe presentándolo como un trabajo realizado a las órdenes del Ayuntamiento. La Comisión ha hecho un trabajo independiente, basado en criterios estrictamente profesionales.

¿Comprende que muchas personas piensen que la comisión en sí es un vehículo de la alcaldía para justificar una cuestión más política que cultural?

Insisto, los sectores católicos están intentando intoxicar a la opinión pública presentando el Informe como una agresión a la Iglesia, que incluso recurre a la conspiración judeo-masónica para atacar el Informe. Lo que la Comisión ha querido poner de manifiesto es que la inmatriculación representa un grave problema para la gestión de la Mezquita, porque ha dado lugar a una gestión confesional del monumento, cuando lo que se necesita es una gestión profesional.

¿La comisión recibió alguna directriz de la alcaldía para redactar sus conclusiones?

La Comisión ha trabajado de forma totalmente independiente y la alcaldía no se ha inmiscuido en absoluto en su trabajo. Los miembros hemos trabajado de forma desinteresada, únicamente movidos por nuestro compromiso con el patrimonio histórico andaluz y por la defensa de lo público frente a los privilegios que se han otorgado a la Iglesia en esta materia.

El principal titular del informe es que no hay documentos que acrediten la titularidad de la Iglesia. ¿No hay documentos o no están disponibles?

A tenor del nerviosismo que denotan la Iglesia y los historiadores católicos, parece que esta parte del Informe es la que ha generado más interés en la opinión pública. En efecto, como se indica en el Informe, no hay testimonios históricos que acrediten la propiedad de la Mezquita a favor de la Iglesia.

Las voces que han puesto en duda las conclusiones de la comisión señalan que hay dos documentos que desacreditan el informe presentado: la «Crónica de los Veinte Reyes» y la dote que el Rey otorgó a la Iglesia de Córdoba a través de un documento fechado en Valladolid el 12 de noviembre de 1238. ¿Por qué desecharon estos textos?

Era de esperar que los historiadores católicos tratasen de contrarrestar las conclusiones de la Comisión, pero el nivel de los argumentos es preocupante. Esos dos testimonios no desacreditan, en absoluto, las conclusiones del informe, sino, más bien, a quienes han acudido a ellos. Algunos académicos están haciendo el ridículo públicamente, aunque supongo que ellos lo consideran parte de su misión pastoral y evangelizadora. Si esos son los testimonios históricos numerosos e irrefutables que acreditan que la Mezquita ha sido propiedad de la Iglesia desde 1236, pues, la verdad, es para que se lo miren.

El deán-presidente del Cabildo Catedral de Córdoba ha afirmado que en el Archivo de la Catedral de Córdoba hay documentos históricos de la Edad Media, con sello real, que avalan que la Mezquita-Catedral de Córdoba es propiedad de la Iglesia Católica, por cesión de la Corona, pero que solo los entregará a un juez. ¿Cree posible que pueda aparecer un documento en este sentido?

Si la Iglesia tuviese tales documentos, me parece que los habría enseñado hace bastante tiempo. Pero lo llamativo de esto es el nivel de improvisación que revela. Primero se pasan años diciendo que la propiedad de la Mezquita está perfectamente acreditada con innumerables testimonios históricos, y a raíz de la salida del Informe resulta que los testimonios que acreditan la propiedad están ‘bien guardaditos’, ¿en qué quedamos?

¿Tuvieron ustedes acceso a archivos eclesiásticos para hacer su informe?

Repito, con los testimonios actuales, no hay base empírica que permita afirmar que la Mezquita de Córdoba fue donada en propiedad a la Iglesia en 1236. Hemos tenido acceso a toda la información a nuestra disposición.

Hay quien apunta como otro argumento contrario a su informe que en el siglo XIII no había un sistema reglado de registro de la propiedad como el que rige hoy y, por tanto, encontrar un documento en el que aparezca la firma del Rey y del obispo bajo una cesión formal de la antigua mezquita es una tarea vana.

Como era de esperar, los historiadores católicos han salido en defensa de los intereses de la Iglesia, tratando de intoxicar a la opinión pública, y este argumento es otra manifestación de ello. Obviamente, en la Edad Media no había un registro de la propiedad como hoy día. ¿Quieren decir con eso que no existía la idea de propiedad en esa época? Sinceramente, esta clase de argumentos son bastante ridículos. Los archivos de todas las catedrales están provistos de documentos de donación, los reyes medievales solían dotar a las iglesias con toda clase de bienes y propiedades. Es patético que en pleno siglo XXI haya historiadores profesionales que se comporten como auténticos talibanes, anteponiendo sus creencias religiosas a su labor profesional.

Señalan ustedes que otra de las principales pruebas de la no titularidad es el silencio de Juan de Osma y Rodrigo Jiménez de Rada en sus crónicas. ¿Podría no haber mencionado la donación por algún motivo?

No creo que sea casual que las dos únicas crónicas coetáneas de la conquista de Córdoba y escritas por dos miembros de la jerarquía eclesiástica de la época silencien por completo cualquier mención relativa a la supuesta donación de la Mezquita. Más aún, Juan de Osma participó en la conquista de Córdoba y en la consagración de la Mezquita, y no dice nada sobre la donación. Parece bastante lógico pensar que si la Iglesia hubiese recibido un templo tan extraordinario como la Mezquita lo hubiesen reflejado en sus crónicas, porque ello, sin duda, habría sido un elemento de prestigio para la Iglesia.

Otro argumento persistente es que la Mezquita se construyó sobre una antigua iglesia. ¿Puede ser eso un argumento válido a nivel legal para reivindicar la titularidad de la Iglesia?

La existencia de la Iglesia de San Vicente es uno de los grandes mitos de la historiografía católica sobre la Mezquita que ha quedado desmentido en el Informe. No hay testimonios arqueológicos ni textuales que permitan afirmar su existencia. Lo que sucede es que la tradición católica ha sido y sigue siendo muy influyente. Ya nadie habla, salvo la Iglesia y los historiadores católicos, de la Iglesia de San Vicente. Algunos arqueólogos hablan ahora de un ‘complejo episcopal’, pero se trata, sobre todo, de los arqueólogos cordobeses, en muchos de los cuales la influencia de la Iglesia es bastante fuerte.

Resulta bastante raro que un templo que, como la Mezquita de Córdoba, se convirtió en catedral posteriormente, no fuera donada a la Iglesia, sino que permaneciera en manos de la Corona. ¿Es algo habitual en el periodo?

El caso de Córdoba es absolutamente excepcional. La Mezquita Omeya era un templo único y los conquistadores lo sabían perfectamente. Apropiarse de ella era el símbolo de su victoria y por ello la preservaron. No hay ningún caso similar. Por eso el Informe insiste en la absoluta singularidad del caso de la Mezquita.

¿Por qué cree que Fernando III no cedió entonces el templo?

El Rey cede el uso del templo a la Iglesia, que se convierte en un templo católico, de la propiedad no hay ninguna información. Pero recordemos que las leyes de la época afirman que las mezquitas que habían sido de los ‘moros’ (como se decía entonces) pertenecen al rey, el cual puede darlas a quien quiera. Y no hay ningún testimonio de esa donación, como ya he dicho. Probablemente, el rey era consciente del enorme valor de representación que tenía la Mezquita, que había sido el símbolo de la dinastía Omeya desde el siglo VIII hasta el XI.

¿Hay otros casos de catedrales que pertenecieron únicamente a la Corona?

Como he dicho, el caso de Córdoba es excepcional, no debemos generalizarlo.

¿Cómo valora el trabajo que ha hecho la Iglesia durante estos siglos en la conservación del templo?

La Iglesia presume de que la Mezquita ha sobrevivido gracias a su labor. Nada más lejos de la realidad. Si la Mezquita ha podido sobrevivir hasta hoy ha sido, sobre todo, gracias a las ingentes cantidades de dinero que los poderes públicos han gastado en su gestión y mantenimiento. Sin la actuación de los poderes públicos es probable que la Mezquita hubiese quedado arruinada hace tiempo, basta informarse un poco para ser consciente de ello. En el siglo XIX y comienzos del XX, el estado de la Mezquita era ruinoso y solo la actuación del Estado y de los poderes públicos la libró de la ruina.


A FAVOR DE LA TITULARIDAD

«El Rey no podía ser propietario de la Catedral de acuerdo con la legislación canónica vigente en el siglo XIII»

Margarita Cantera Montenegro, profesora titular de Historia Medieval de la Universidad Complutense, es una de las expertas que han firmado un comunicado en contra del informe de la llamada comisión «Calvo». 43 medievalistas y arabistas de 17 universidades y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, entre ellos cuatro académicos de la Historia y cerca de veinte catedráticos, cargan en un comunicado conjunto contra las conclusiones de la comisión y señalan que los argumentos del informe «carecen del mínimo rigor exigible a supuestos expertos en estas materias».

Ante las preguntas de ABC Historia, Margarita Cantera Montenegro ha preferido enviar un texto completo, que desgranados en distintas cuestiones, para explicar de forma detallada los argumentos que respaldarían la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba por parte de la Iglesia:

La afirmación más controvertida del informe es que no hay documentos históricos que acrediten la titularidad de la Iglesia. ¿Comparte usted esta conclusión?

Los medievalistas sabemos bien que hay bastantes acontecimientos históricos de los que no se conserva un documento concreto, como podría ser el caso de la donación de la Mezquita mayor de Córdoba a la Iglesia por parte del Rey Fernando III; y ello por dos motivos:

1º. Porque no se considerara necesaria la emisión de ese documento, ya que era un hecho evidente en el siglo XIII que la propiedad de cualquier templo cristiano era de la Iglesia y no de un particular, aunque éste fuera el Rey; y 2º Porque se haya podido perder el documento concreto de la donación, como ha ocurrido con los de otros muchos hechos que, sin embargo, conocemos por otros medios.

¿Qué testimonios podrían demostrar la titularidad de la Iglesia?

Además de algunas referencias documentales algo posteriores en el tiempo, que se conservan tanto en el Archivo Catedralicio de Córdoba como en el Archivo General de Simancas, hay dos testimonios cercanos a la fecha de la toma de Córdoba por el Rey Fernando III que son muy claros en su contenido:

-La Crónica de los Veinte Reyes, que fue redactada en el entorno del Rey Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III y buen conocedor de todos los acontecimientos de dicho reinado. En ella se dice claramente que el Rey dio a la Iglesia «el solaz della e la plantía», es decir, el disfrute y la planta o edificio en sí.

-La donación que el propio Fernando III hizo a la iglesia catedral de Córdoba y a su obispo en 1238 de unas rentas para ayudar al mantenimiento del templo supone un reconocimiento evidente de la propiedad del edificio por parte de la Iglesia.

-¿Cómo se puede explicar –como recuerda uno de los autores del informe de la comisión– el silencio de Juan de Osma y Rodrigo Jiménez de Rada en sus crónicas (las dos principales cronistas del periodo) al respecto de la donación de la Mezquita a la Iglesia?

El silencio de otras fuentes (como la obra de Rodrigo Jiménez de Rada) no es una prueba en contra de la titularidad de la Iglesia, porque, en primer lugar, tampoco afirma lo contrario (es decir, que el Rey conservase bajo su titularidad la mezquita, que había sido devuelta al culto cristiano); y, en segundo lugar, porque resultaba algo tan evidente que no era necesario dejar constancia de ello pues, desde el punto de vista jurídico, el Rey no podía mantener bajo su propiedad un templo cristiano, ya que desde la conocida como Reforma gregoriana, de fines del siglo XI, ya no existían «iglesias propias», es decir, templos que perteneciesen a particulares, ni siquiera al Rey. Por este motivo, no habría sido necesaria hacer una explícita donación del templo a la Iglesia, ya que el Rey no podía ser el propietario del mismo de acuerdo con la legislación canónica vigente en el siglo XIII, momento en el que el edificio cordobés retornó al culto católico.

Si fuera cierto que Fernando III nunca cedió la mezquita a la Iglesia, ¿qué razón podría haber tenido el Rey para dejar la titularidad de una catedral a la Corona?

Ningún monarca en momentos posteriores reivindicó su propiedad, ni cuestionó desde el punto de vista de una pretendida propiedad la gestión o las obras que se hicieron en el templo. Antes al contrario, en 2006 Dª Carmen Calvo, como ministra de Cultura, suscribió un Convenio de Colaboración con el Obispado de Córdoba, como representante de la Iglesia y titular de la misma, para realizar ciertos trabajos de conservación en el edificio.

Estudios detallados de especialistas en la materia y el período, como Mansilla Reollo, Sanz Sancho y Nieto Cumplido, recogen numerosas evidencias de la propiedad de la Mezquita-Catedral por parte de la Iglesia desde tiempos de Fernando III.

Hay quien pone en duda también la existencia de la iglesia de San Vicente, previa a la catedral. ¿Hay testimonios arqueológicos o textuales que permitan afirmar su existencia?

La actual catedral se halla sobre la basílica visigótica de San Vicente, bien conocida por los restos arqueológicos que actualmente se pueden ver en el propio edificio. Era una práctica habitual por parte de las autoridades musulmanas transformar las iglesias cristianas de las ciudades conquistadas (especialmente las basílicas más importantes) en mezquitas, incluso aunque en los primeros tiempos se permitiera mantener alguna iglesia (generalmente una en cada ciudad) para los cristianos que colaboraban por el poder político islámico.

¿Cómo valora usted el trabajo que ha hecho la Iglesia estos siglos para preservar la Mezquita-Catedral?

Podemos afirmar, sin ningún tipo de dudas, que la propiedad del templo por la Iglesia sirvió para conservar el edificio en sí. Es fácil comprobar cómo otros edificios de la época, y en otros muchos lugares, se han perdido al no haber sido utilizados de forma continuada, como sí ha ocurrido con este edificio. La gestión de la Iglesia durante los ocho siglos que van desde 1236 hasta la actualidad ha permitido que en el momento actual podamos disfrutar de este singular edificio».

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