Ferdinand Buisson en el laicismo francés

Ferdinand Buisson (1841-1932) fue un destacado filósofo, pedagogo, político francés, y uno de los puntales del laicismo en la Tercera República, el régimen político que más desarrolló la separación entre el Estado y la Iglesia en el tránsito de los siglos XIX y XX, y modelo para muchos países europeos. También es fundamental su contribución a la paz y al fomento de los derechos humanos. Sería galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

De familia protestante, muy joven machó a Suiza, donde fue profesor en la Academia de Neuchatel en la época del Segundo Imperio, y donde entabló sólidas relaciones con los republicanos exiliados. También comenzó su compromiso por la paz, al participar en 1867 en el Congreso Internacional de la Liga Internacional Permanente por la Paz. A propósito, escribió en colaboración con Jules Ferry, con el que luego tendría vinculaciones políticas, y Víctor Hugo, un programa para la abolición de la guerra a través de la educación, otra de sus grandes pasiones.

En 1871 sería nombrado inspector de Primera Enseñanza en París, para ser elevado en 1878 a la Inspección General.

Jules Ferry encargaría a Buisson la responsabilidad de dirigir la Enseñanza Primaria en Francia, una tarea en la que estuvo desde finales de los años setenta hasta 1896, por lo que dejó una clara impronta en la enseñanza básica francesa. Importante fue su contribución a la implantación de la laicidad en la escuela. En este sentido, fue un estrecho colaborador de Ferry en la batería legal para que la enseñanza fuera no sólo laica, sino también obligatoria y gratuita, además de preocuparse por la enseñanza femenina. Buisson llegaría a presidir la Comisión encargada de la separación entre el Estado y la Iglesia. Al parecer, perteneció a la Masonería. No debemos olvidar la estrecha relación entre la Orden y la laicidad en tiempos de la Tercera República en Francia.

En 1902 fue elegido diputado, vinculado al universo socialista, siendo reelegido en varias ocasiones, con un intermedio en la Gran Guerra, para volver a serlo después hasta bien entrada la década de los veinte. Como parlamentario siguió defendiendo la educación, especialmente la profesional, además del reconocimiento del voto de la mujer, una tarea muy difícil de conseguir en la patria de los derechos, y que solamente se conquistaría después de la Segunda Guerra Mundial. También se empeñaría en la reforma del sistema electoral en un sentido proporcional. Por otro lado, sería un claro defensor de Dreyfus en la intensa polémica que azotó a Francia en el cambio de siglo.

Además de su labor en la Administración y en la Asamblea Nacional, sería profesor de pedagogía en la Sorbona. Fue director del Diccionario de Pedagogía e Instrucción Primaria, donde incluyó un significativo y famoso artículo titulado ‘Laicité’, laicidad.

Participó en la creación de la Liga Francesa de los Derechos Humanos, siendo su presidente entre 1913 y 1926. Durante el período de entreguerras volvió a sus iniciales preocupaciones por la paz, siendo muy crítico con el Tratado de Versalles, defendiendo la creación y desarrollo de la Sociedad de Naciones, y luchando por la reconciliación entre Francia y Alemania, especialmente a partir de la ocupación del Ruhr en 1923. Por todo este esfuerzo sería galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1927, y que compartió en el alemán Ludwig Quidde.

Al morir en febrero de 1932 el diario español El Socialista (nº 7188) le dedicó una columna en la que se valoraba su contribución al laicismo. En el artículo se aludía a la amistad que Jaurès -personaje muy valorado por el socialismo español- profesaba a Buisson porque admiraba la incansable actividad que desplegaba en todas las actividades que emprendía.

Para los socialistas españoles el nombre de Buisson iba unido a la Historia de la Tercera República Francesa, en primera línea defendiendo los principios democráticos y de justicia. Por ello intervino cuando la agitación boulangista (recordemos el movimiento intensamente populista y reaccionario de los seguidores del general Boulanger), y cuando el affaire Dreyfus, como hemos señalado. Pero, además, sería uno de los protagonistas de la legislación laica, de la separación entre la Iglesia y el Estado, y del establecimiento de la enseñanza obligatoria.

Aunque retirado de la política, su nombre seguía al frente de las principales asociaciones republicanas, y, sobre todo, de la Liga de los Derechos del Hombre.

* Eduardo Montagut es Doctor en Historia Moderna y Contemporánea

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