Feminismo y velo

Muchas mujeres árabes y musulmanas, como las integrantes del movimiento feminista que agrupa a mujeres musulmanas en Francia “Ni putas ni sumisas” luchan porque se prohíba el velo en la escuela pública. Pero aquí, muchas feministas apoyan que se permita a las niñas llevar el velo en la escuela y sostienen que estar a favor de esta prohibición es apoyar la islamofobia. Eso es exactamente igual que decir que no apoyamos la democracia en China porque también la apoya Bush, por ejemplo.

Quizá haya que recordar que hablamos del uso del hiyab en la escuela pública y supuestamente laica, no en la calle o donde a cada una le da la gana, faltaría más. Pero si el lema de la izquierda laica es: “La religión fuera de la escuela”, eso se refiere a todas las religiones, vaya. Hay que igualar en los máximos y no en lo mínimos, en la igualdad radical y no en la defensa de la desigualdad camuflada de tolerancia. Curiosamente esas mismas personas que son absolutamente acríticas con el uso del hiyab son hipercríticas con la presencia de los crucifijos en los centros.

Veo a dos profesoras en un debate televisado afirmando que la escuela pública tiene que enseñar valores. Hasta ahí todos de acuerdo. Sólo que al mencionar esos valores que la escuela pública tiene la obligación de enseñar hablan de tolerancia, de respecto a la diferencia, de pluralidad…En ningún momento del debate se menciona el valor de la igualdad entre los sexos, tan importante, o más, que los anteriores, irrenunciable, aunque parece que no tanto. Salen los ministros del PSOE diciendo que el hiyab no es un problema y que es un símbolo de identidad cultural. Comprendo que si no se atreven a quitar los crucifijos les resulte difícil argumentar en contra del hiyab, pero ese no es mi problema, que llevó años manifestándome en contra de cualquier símbolo religioso.

En todo caso, ¡con qué facilidad se cae el valor (y la obligación) de la igualdad entre hombres y mujeres, niñas y niños, y la obligatoriedad de enseñarlo y fomentarlo! ¡Con qué facilidad se asume que la quiebra de la igualdad entre los sexos es un precio que podemos pagar con tal de salvaguardar otros! ¿Y si asumiéramos que la igualdad entre hombres y mujeres, entre niños y niñas, es irrenunciable en cualquier situación? ¿Tolerancia ante valores de desigualdad? Creo que nunca, ninguna tolerancia. Todo símbolo religioso puede ser cultural y simbolizar una parte de la identidad de quien profesa esa religión, claro, lo que no quiere decir que no se piense, desde el laicismo, que la escuela pública es el lugar en donde desafiar precisamente parte de los valores que las religiones fomentan, como el de la igualdad entre los sexos. Recordemos que ese mismo argumento de la identidad cultural fue lo que alegó el Gobierno italiano para no quitar el crucifijo de las escuelas, como aconsejaba una sentencia europea. Muchos valores identitarios aquí y allí, católicos, musulmanos o ateos, occidentales u orientales, africanos o americanos, españoles o italianos…no merecen ninguna tolerancia. Pero creí que eso ya lo sabíamos.

Las feministas de origen católico, para entendernos, deberíamos estar apoyando a nuestras hermanas feministas de origen musulmán. Nuestra solidaridad tiene que estar con esas feministas; con esas feministas que defienden la igualdad entre niños y niñas y por eso quieren una escuela libre de velos; con las que defienden su libertad para no llevarlo, con las que defienden el laicismo del estado, con las que resisten casi heroicamente la tolerancia con actitudes, costumbres o valores machistas, misóginos y discriminatorios. Ese feminismo existe, pero a ese feminismo le dejamos solo, que se las apañe. Recuerdo con dolor la soledad en la que dejamos a Fátima la mujer musulmana y catalana que fue perseguida por un imán y por su comunidad por no querer llevar velo, por conducir un coche. En aquella ocasión, el feminismo, o gran parte de él, no dijo nada, quizá porque el Gobierno tampoco dijo nada. Ante mi sorpresa, muchas de las feministas se sitúan con las retrógradas, con los imanes, con los valores patriarcales más caducos y opresivos y dejan solas a las feministas de origen musulmán y a los hombres profeministas y laicos de origen musulmán que claman contra el velo y sus valores. Y eso sólo porque los retrógrados, los imanes y los machistas invocan, como nosotras, el derecho a la igualdad y a la libertad. En nombre de la libertad y la democracia se comenten los peores crímenes y los actos más valerosos y heroicos, su sola mención no invalida la sospecha ni la crítica. Son las cosas de la postmodernidad, el pensamiento líquido, que decía Bauman. Les recomiendo el libro de Celia Amorós: Vetas de Ilustración. Reflexiones sobre feminismo e Islam. Ella lo explica mucho mejor que yo, pero seguramente no con más rabia.

Beatriz Gimeno es escritora y ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales

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