Felipe VI acepta el cargo de Hermano Mayor Honorario de la ‘Hermandad del Museo’, de Sevilla

Su Majestad el Rey Don Felipe VI ha aceptado la invitación cursada por la Hermandad del Museo para convertirse en Hermano Mayor Honorario de la corporación decana del Lunes Santo hispalense. Esta propuesta de la cofradía sevillana viene motivada por la visita que realizó el monarca a la Capilla de la Expiración, sede canónica de la hermandad, en los prolegómenos de su salida procesional de 2015.

El gesto de elevar dicha invitación a la Casa Real partió de la Junta de Gobierno que preside Alfonso Gentil Baldrich y fue aceptada por mayoría abrumadora en el Cabildo General Extraordinario celebrado por esta Hermandad el pasado 23 de febrero. La respuesta por parte del Palacio de la Zarzuela ha llegado precisamente en el momento en el que se cumplen dos años de la proclamación de Felipe de Borbón y Grecia como nuevo Jefe de Estado español.

El vínculo de la Hermandad del Museo con la Casa Real es muy estrecho desde hace siglos y se intensificó desde la llegada de la dinastía Borbón al trono español. De hecho, en el siglo XVIII esta Corporación transformó su primitivo escudo de tres cruces sobre Gólgota por una versión muy similar a la actual en la que ya figura en su cuerpo central las armas del Rey Felipe V. Años más tarde sería el Rey Carlos III, mediante el Consejo de Castilla, el que reconocería a la Hermandad del Museo personalidad jurídica propia, algo que a efectos civiles le fue muy beneficioso para que no se le aplicaran las medidas desamortizadoras de los bienes eclesiásticos llevadas a cabo en el siglo XIX y que tuvo consecuencias funestas para la Orden de la Merced, a la que estrechamente estuvo vinculada.

Al comienzo de esa centuria y en el contexto de la invasión napoleónica, la Corporación padeció, como tantas otras instituciones, el expolio de su patrimonio con especial significación en obras pictóricas de gran nivel artístico, como el cuadro de ‘La Resurrección del Señor’ de Murillo,  devuelto posteriormente a las autoridades españolas y depositado hasta el presente en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Tal fue el grado de daño sufrido por la Hermandad en aquellos años que ésta llegó a estar en peligro de extinción.

Fue precisamente gracias al amparo de la Corona lo que permitió que esta Corporación resurgiera a partir de la década de 1820, cuando Fernando VII le otorgó el título de Real y aceptó ser su Hermano Mayor Perpetuo. Ese impulso dado desde la Jefatura del Estado se consolidó en las décadas siguientes de tal manera que de forma efectiva su máxima autoridad ordinaria era el Teniente de Hermano Mayor ya que, hasta comienzos del siglo pasado, se seguía considerando al Rey de España como su Hermano Mayor Perpetuo.

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