Felicidad e impaciencia

Inmaculada Echevarría recibe con alegría el dictamen del Consultivo, pero lamenta que la espera sea tan «larga»

"Uno de los días más felices de mi vida". Así definió la jornada de ayer Inmaculada Echevarría, la mujer que ha pedido que le desconecten el respirador que le mantiene con vida en un hospital de Granada y que ayer se despertó con la noticia de que el Consejo Consultivo de Andalucía se ha pronunciado a favor de que los médicos que le atienden accedan a su petición. "Está muy contenta a pesar del sufrimiento que soporta a diario", explica una persona cercana a la enferma y que ayer habló con ella para ver cómo se había tomado el dictamen del órgano de asesoramiento legal de la Junta de Andalucía.

Según estas fuentes, Echevarría, enferma de distrofia muscular progresiva, se mantiene "a la expectativa" y, sobre todo, "impaciente". La enferma siempre ha dicho que hace más de una década que tiene claro que su vida no merece la pena, por lo que los que le tratan casi a diario coinciden en que la espera de los últimos meses, desde que en octubre hizo público su deseo de morir y el asunto empezó a tramitarse, se le está haciendo "larga y absurda". "No entiende que haya tantos obstáculos", cuentan. Ayer preguntó cuánto tiempo podía faltar para que por fin le desconectaran el respirador y le contestaron que al menos 15 días. Le pareció demasiado. "¿Tanto? ¿Por qué?", inquirió.

"Un milagro"

Esa mezcla de impaciencia y alegría se evidencia también en las declaraciones que la enferma hizo ayer a Canal Sur. Echevarría definió como "un milagro" la resolución de los asesores legales de la Junta. "Lo mejor que me ha podido pasar", dijo. Pero no escondió que el proceso se está dilatando más de lo que le gustaría. "Cuanto antes se lleve a cabo la decisión del Consultivo, mejor. No es justo seguir viviendo así. La vida que llevo es de todo lo peor. Creo que deberían hacerme caso y hay que respetar mi voluntad", insistió.

A la enferma también le preocupa la postura del Hospital de San Rafael de Granada, el centro de la orden de San Juan de Dios en el que vive desde hace diez años. Sabe que su deseo no es allí bien visto y teme que se resistan a acceder a su petición aunque cuenten con el respaldo del gobierno andaluz.

El equipo directivo del hospital ha insistido en los últimos meses en que se ajustarán a la ley y que adoptarían una decisión cuando conocieran el dictamen del Consejo Consultivo. No obstante, los médicos que atienden a Echevarría pertenecen al Hospital Clínico de Granada, por lo que, si la orden de San Juan de Dios se muestra contraria a que se desconecte el respirador en sus instalaciones, podrían trasladar a la enferma. Pero ella, incluso después de conocer el último dictamen sobre su caso, sigue manteniendo cierto recelo. "¿Y si en Granada no quieren hacerlo? ¿Los de Granada tienen que hacer lo que diga Sevilla?", preguntó con insistencia ayer.

Por su parte, la consejera de Salud, María Jesús Montero, aseguró ayer que su departamento que dirige analizará "con rigor" y "transparencia" el informe del Consejo Consultivo. Montero no quiso pronunciarse hasta conocer los términos en los que se expresa el dictamen de la comisión permanente del Consultivo, que se remitió el miércoles por la noche desde Granada a la sede de la Consejería en Sevilla. La responsable del ramo aseguró que lo leerá "detenidamente" y que habrá que analizar "en qué sentido orienta el Consultivo" para "obrar en consecuencia".

Para Fernando Marín, el presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, que apoya a Echevarría en los trámites de su petición, la resolución del Consultivo es u "gran paso adelante" y debería disipar "todas las dudas" sobre si lo que la enferma pide es o no lícito. "Es difícil que alguien pueda negarse ya", afirmó Marín, quien se mostró confiado en que este caso "siente precedente"

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