Extracto una sentencia del Tribunal Supremo de EE.UU. contra la enseñanza religiosa en la escuela pública

«La educación religiosa llevada a cabo de esta manera en el horario escolar y en propiedad pública está claramente imbricada en la organización del centro escolar.

»Esta normativa implica por tanto poderosos elementos de presión inherente ejercidos por el sistema educativo a favor de las confesiones religiosas. El hecho de que este poder no haya sido usado para discriminar de forma positiva, es irrelevante.

»La aconfesionalidad del Estado implica que éste se ha de abstener de unir las funciones del Gobierno con las de las confesiones religiosas, y no meramente tratarlas todas por igual. Que a un niño se le ofrezca una alternativa no confesional puede reducir la coacción, pero no elimina la influencia ejercida por la Escuela en materias sagradas a la conciencia y que están fuera de sus competencias.

»Opera la Ley de Imitación, y es sabido que la disidencia no es una característica sobresaliente en los niños….

»Aún más, aunque la población de ese distrito escolar representa solo una fracción de las numerosas confesiones de la nación, ni siquiera todas las confesiones que operan en el distrito tienen medios o están dispuestas a proporcionar la instrucción religiosa. A los niños que pertenecen a estas confesiones se les estará inculcando un sentimiento de diferenciación, cuando la Escuela debe ser un lugar de entrenamiento para los hábitos de comunidad, o bien habrán de recibir una instrucción religiosa que no es la de sus padres.

»Como resultado, el sistema escolar de este distrito promueve activamente el adoctrinamiento en los principios de algunas confesiones, y en este proceso incrementa el sentimiento de diferenciación religiosa, al menos en algunos de los niños cuya educación está a su cargo.

»Esta son consecuencias que no pueden medirse mediante estadísticas. Pero son precisamente las consecuencias contra las cuales se dirige nuestra Constitución cuando prohíbe que el Gobierno, común a todos nosotros, se involucre, incluso inocentemente, en los destructivos conflictos religiosos sobre los cuales la historia, incluso en este país, registra algunas páginas negras.»

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