Expulsar al Papa de Naciones Unidas

COMENTARIO: El Vaticano, en definitiva la iglesia católica, goza de un estatuto privilegiado en la ONU, lo que le permite intervenir en las Conferencias, asambleas,… para plasmar sus creencias en los documentos y resoluciones. La ONU es una organización de Estados y aquí se incumple el principio de separación de los poderes del Estado y las iglesias.


En 1999 ninguna ONG española apoyó la expulsión de la Iglesia; hoy, España trata de liderar la campaña.

Desde hace tiempo, laicistas, homosexuales y feministas reclaman la expulsión de la Santa Sede como observador permanente de NNUU a pesar de mantener relaciones diplomáticas con la mayoría de los Estados desde hace siglos. Ahora son las feministas españolas quienes cogen el relevo y piden la expulsión de la Santa Sede. El gesto queda en nada, pero España gana puntos entre quienes tienen por deporte censurar a la Iglesia. Laicistas y feministas mundiales reconocen el liderazgo de España en las tesis ‘progres’.

El pasado 2 de marzo, la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo aprovechó su presencia en la 54 Sesión de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer de NNUU en Nueva York para reclamar que el Vaticano dejara de ser observador permanente de la ONU. Las feministas andaluzas rechazan un estatus jurídico le permite a la Santa Sede participar en las deliberaciones y los debates cuenta con pleno derecho al voto tanto en la Asamblea General como en las agencias y en las comisiones. 

La llamada ‘Declaración de Córdoba’ estaba fechada en noviembre de 2009 y fue movida a través de internet por la Red Feminista. Justificaba su petición en que “la plena ciudadanía se desarrolla en estados democráticos, no teocráticos”. Añadían que “ningún ordenamiento sagrado puede imponerse o modelar el ordenamiento legislativo” y que “no podían vivir en un mundo que les maniataba cuántos hijos tenían que tener”. Es más, llegan a afirmar que “el mayor peligro que enfrentan los derechos de las mujeres en el mundo provienen de la ingerencia de las religiones en los Estados” y acusan a las religiones de ser las responsables del “sometimiento” de la mujer”. Y si las religiones someten, los religiosos “obedecen criterios ajenos al orden constitucional y los derechos humanos”.

Ya puestos, también reclamaron que se “sacara el adoctrinamiento religioso de las escuelas”. O sea, Estado laico. “Frente a la ingerencia de la religión en los Estados hay que apostar por la laicidad”. Considerar a la Iglesia como una “organización de beneficencia más, sin nada que aportar en el terreno moral”, advertía certeramente Benedicto XVI. 

La respuesta del Vaticano fue tranquila. Su portavoz, Federico Lombarda señaló que “la realidad es que la Santa Sede recoge un amplio consenso con respecto al servicio que presta” como Observador Permanente No-Miembro de Naciones Unidas. 

Lombardi se refería también a lo “viejas” de estas propuestas, siempre fracasadas ante la ausencia de consenso. “Son numerosas las ONGs que en muchas ocasiones han manifestado su aprecio por las intervenciones de la Santa Sede en las sesiones de la ONU”, señala el portavoz vaticano en referencia –entre otras- a algunas ONG españolas de carácter católico. Anécdota zanjada. O no, que diría Rajoy.

Porque el tono se está empezando a elevar. Incluso están empezando a suceder cosas que antes no ocurrían. Recientemente, Mons. Migliore -representante de la Santa Sede ante NNUU- hizo un comentario haciendo uso de la palabra y fue interrumpido por una feminista que le espetó “por qué opinaba si ni siquiera tiene derecho de voto”. El resto de los asistentes rieron burlonamente. Una agresividad que no se había visto hasta ahora. 

 “Se trata de ir creando ambiente favorable a que se plantee seriamente el cambio de estatus de la Santa Sede, para reducirla a una ONG mas, a nivel de las organizaciones budistas, anglicanas, luteranas, etc. que tienen estatus de ONG en la ONU”, señala el editor de Noticias Globales, Juan Claudio Sanhauja, quien señala que detrás está el intento de convertir a todas las religiones en iguales y de buscar un sincretismo religioso que no es sino “indiferentismo religioso”, matiza. Los más radicales consideran lo que consideran “privilegios” de la Iglesia católica frente a otras confesiones. 

 “¿Cómo puede considerarse como un privilegio el sentarse en la ONU, cuando la Santa Sede tiene desde hace siglos relaciones diplomáticas estables con un gran número de países?”, respondía con contundencia el anterior representante del Vaticano ante NNUU, Renato Martino. Y es que, efectivamente, para que el Vaticano perdiera su estatus en Naciones Unidas haría falta la unanimidad de todos los estados con los que la Santa Sede mantiene legaciones. Una quimera. Por eso la apuesta de las feministas españolas no pretende la expulsión de la Santa Sede de NNUU sino su desprestigio. 

España, líder antirreligioso

Lo grave -sin embargo- es que España se ha convertido en el adalid de las causas más sectarias del planeta. Un liderazgo reconocido por las feministas del mundo reunidas con ocasión del 54 Sesión Plenaria para la Mujer junto a las feministas de Holanda y Suecia. Las feministas andaluzas recogen el testigo de los movimientos laicistas y abortistas mundiales que llevan décadas reclamando la salida de la Santa Sede de NNUU. Y lo hacen a golpe de talonario. De las cerca de 8.000 mujeres de ONGs reunidas en la 54 Sesión Plenaria para la Mujer, el grupo más numeroso fue el español. Por supuesto, ‘gratis total’. Pagaba Igualdad. La ministra Aído también había financiado una reunión preparatoria en su tierra natal, Cádiz. La mayoría de las asistentes fueron andaluzas y catalanas y la inmensa mayoría de corte feminista radical. 

Desde luego, las feministas españolas no son nada originales. Tan sólo siguen la estela marcada por diversos funcionarios de la ONU, la Internacional de Planificación Familiar, Mary´s Stop y Catholics for Free Choice (CFC), estandartes internacionales de la promoción del aborto. Las Católicas por el Derecho a Decidir son en realidad una ‘submarca’ de la abortista IPPF. La presidenta de CFC, Frances Kisshing reclamó en Río (92), El Cairo (94) y Beijing (95) la expulsión del Vaticano de la Santa Sede por “intentar supeditar la salud a criterios religiosos”. Incluso llegó a afirmar que “resulta sorprendente que un país que excluye a mujeres y niños muestre tanta preocupación por los temas de mujer e infancia”. ¿Pero no era Kisshing supuestamente católica? Ella misma nos lo aclara: “Nos oponemos a que el Vaticano actúe como sujeto político”. De nuevo la ‘Iglesia de coros y danzas’. La misma línea de la propuesta de Europa Laica: sustituir el acuerdo con la Santa Sede (político) con un acuerdo con el Vaticano (religioso).

En 1999, la BBC incluía una pregunta para sus seguidores a través de internet: ¿Debería ser expulsado el Vaticano de la Santa Sede? Poco después, varias ONG presentaron un documento solicitando el cambio del estatus de la Santa Sede. De ellas, 42 son de USA, 37 de México, 7 del Reino Unido, 3 de Argentina y Perú respectivamente, y de Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, 2 por cada uno de ellos. Ninguna de España, dedicada a cumplir con Maastricht. La campaña anti Vaticano arreció especialmente después de que la Santa Sede retirar la financiación de UNICEF y del Fondo de Población por financiar píldoras abortivas. 

En noviembre de 2.000 tres diputados holandeses del Parlamento europeo, Lousewies van der Laan, Elly Plooij van Goorsel y Joke Sweibel, lanzaron una campaña en contra del estatus de observador de la Santa Sede en la ONU, a causa del “reiterado bloqueo por parte de ésta, de las decisiones de las Naciones Unidas acerca de los derechos de las mujeres” (aborto, esterilización, anticoncepción, etc) “y las medidas recomendadas por la organización, para detener la pandemia del SIDA”.

Tras el ruido parecía que las aguas habían vuelto a su cauce. Pero ha sido España quien las ha aflorado cual Guadiana, afortunadamente sin encontrar excesivo apoyo internacional. Aunque algo hay; según Sanhauja, la poderosa organización lesbo-feminista latinoamericana CLADEM, premiada por el Rey de España y que ‘cabildea’ en la OEA “ha encontrado buen eco entre las ministras de Zapatero”.

Declaración de Córdoba

  • “El mayor peligro que enfrentan los derechos de las mujeres en el mundo provienen de la ingerencia de las religiones en los Estados”
  • Las religiones son las responsables del “sometimiento” de la mujer
  • Los religiosos “obedecen criterios ajenos al órden constitucional y los derechos humanos”

Extensión del feminismo, laicismo y homosexualismo, sin limitación presupuestaria

No estamos en la ‘Champions League’ de la economía; tampoco hemos superado a Francia ni a Italia en renta per cápita. Sin embargo, somos líderes en algo. Y no es el coche eléctrico. España es reconocida en los ambientes internacionales por su liderazgo feminista, homosexual y laicista. Por supuesto, no sale gratis. En plena crisis, Zapatero reitera que el presupuesto para Cooperación al Desarrollo no se toca.  

Y eso a pesar de que en Exteriores saben que España no cuenta con ONGs suficientes para colocar 5.000 millones de euros de manera eficiente. ¿La solución? Incrementos sustanciales en organismos internacionales sin exigencia de contrapartidas políticas. “Nuestros colegas diplomáticos de otros países no se lo pueden creer”, señalan fuentes diplomáticas a ALBA. Y desde luego, no hay problema de presupuesto si se trata de promover la ‘extensión de derechos’ por los cinco continentes. Es la ‘nueva evangelización’ de la nueva ‘fe’ zapateril: la sociedad laica, la ideología de género, el feminismo radical y la voladura de los nexo familiares.  

Cuerpo a tierra que vienen los nuestros

El editor de Noticias Globales, el argentino P. Juan Claudio Sanhauja, señala a ALBA haber sido testigo de unas nada prudentes declaraciones de un arzobispo argentino. Se debatía en El Cairo (94) la consideración del aborto como método de planificación familiar. El arzobispo se preguntó en público “qué hacia la Iglesia manteniendo una representación en la ONU”. Una declaración en línea de lo mantenido en ambientes de progresismo religiosos en los que se sostiene que la Iglesia “debe purificarse de las cargas políticas temporales”. 

Nada tiene que ver con la pronunciada por Juan Pablo II en la sede de NNUU en 1979 cuando planteó que la participación de la Santa Sede en la ONU es “muy diferente” a los Estados, comunidades políticas y temporales. La declaración ha sido retorcida por las feministas para justificar que es la misma Santa Sede la que pide ser excluída. En realidad, lo que planteaba el Papa es que el Estado Vaticano es un estado atípico, no político y que por lo tanto, su estatus es –y debe ser- de observador permanente no miembro. Exactamente la situación actual.  

Censura también en el Consejo de Europa

Una reciente carta fecha el 8 de enero por la Secretaría de Estado Vaticano mostrando su preocupación por algunas propuestas llevadas al Consejo de Europa han levantado también ampollas. La izquierda laicista se rasga las vestiduras porque la Secretaría de Estado Vaticano haga lo que debe: velar por una correcta relación diplomática y tratar de que los acuerdos de organismos internacionales no contengan elementos que contradigan la ley natural.  

Con este fin, el pasado 8 de enero, la Secretaria de Estado vaticano remitió una carta a los 201 diputados del PP europeo mostrando su preocupación por la propuesta del diputado socialista suizo, Andreas Gross, de aprobar una resolución en el Consejo de Europa contra todo tipo de discriminación por orientación sexual e identidad de género. Es decir: ideología de género. Los italianos Luca Volonté y Renato Farina presentaron enmiendas y la izquierda laicista lo considera una ‘longa manus’ vaticana inaceptable. ¿Y la libertad de conciencia?

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