Evangélicos y AMLO (Andrés Manuel López Obrador) presidente electo de México

Aunque el INEGI dice que en México no hay más de 20 millones de cristianos evangélicos, según expertos en religión son más del 18% de la población. Aproximadamente 24 millones. Que traducido a votos no es despreciable para cualquier candidato. Es, actualmente, la minoría más importante del país. Numéricamente hablando.

En los pasados comicios el abanderado del PAN-PRD-MOVIMIENTO CIUDADANO, Ricardo Anaya, no los tomo en cuenta. José Antonio Meade del PRI-PANAL-PVEM nombró a un enlace con Iglesias, pero la importancia la tuvo el Clero. Y por primera vez en la historia, un candidato presidencial (Andrés Manuel) los nombra en sus discursos de campaña, los toma en cuenta, los invita a incorporarse a sus proyectos.

Los cristianos evangélicos fueron ninguneados, por el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León; usados, por Vicente Fox Quezada; censurados, por Felipe Calderón Hinojosa y engañados, por Enrique Peña Nieto. Cuando era candidato les prometió crear una Fiscalía para tratar los casos de intolerancia religiosa, tener reuniones periódicas con ellos y buscar un formato legal para incorporar las radios propiedad de evangélicos en México a las frecuencias oficiales, pero nunca cumplió.

Andrés Manuel López Obrador, por su parte, los ha invitado a incorporarse como gremio a las tareas de reconciliación, aunque todavía no les ha sugerido cuál exactamente será su papel, ni ellos han descubierto en dónde exactamente está su tarea. Lo que sí es de reconocer es que una gran parte de sus votos fueron para el hoy Presidente Electo.

Si las estadísticas de crecimiento van como hasta ahora, para el 2024, al final del sexenio de AMLO, los evangélicos alcanzarán un promedio del 26% de mexicanos. Más de la cuarta parte de la población. El presidente electo lo sabe y conoce además el potencial electoral que esto representa. Le gusta seducir a las minorías y le han redituado bien.

Este sexenio se percibe de libertades, sin privilegios y de esperanza, muy distinto a los anteriores donde la libertad de culto estuvo sólo en los discursos y en uno que otro evento.

Es probable que AMLO pudiera nombrar a un interlocutor entre los evangélicos y su gabinete. Olga Sánchez Cordero ya se ha reunido con algunos líderes y al parecer abrirían espacios conjuntos de trabajo social. Cosa que no logró el dirigente del Partido Encuentro Social, quien le prometió una cascada de votos evangélicos al hoy Presidente Electo, pero que no pudo ni siquiera lograr su permanencia como partido político porque en algunas casillas no obtuvo ni uno delos millones de votos que supuestamente representa.

Si no es AMLO, será otro quien vea el potencia electoral que representa esta minoría que se mueve en todos los estratos sociales, económicos, laborales, indígenas y partidistas del plural México en el que vivimos.

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