Europa Laica contestando al ministro Blanco

Ayer día 15 el ministro y portavoz del Gobierno José Blanco realizó, a una agencia de noticias,en nuestra opinión, unas desafortunadas, confesionales y temerarias declaraciones: “El Papa puede opinar lo que le convenga en materia de aborto, de familia, etc.”, “Asistiré a la misa de Cuatro Vientos como Ministro, no me incomoda por mi condición de católico”…  

Declaraciones que hace cuarenta años hubieran sido “normales” en un Estado confesional católico, hoy causan entre sonrojo e indignación para muchos ciudadanos y ciudadanas. Hay que reconocer al actual Gobierno algunas reformas en materia de derechos ciudadanos, pero el ministro Blanco forma parte, junto a otros dirigentes del PSOE, del lobby católico que en los siete años de Gobierno de Zapatero, han promovido, consiguiéndolo, que no hayan llegado al parlamento propuestas de ley tan necesarias como la de “libertad de conciencia” y la “muerte digna” y, por el contrario, que se hayan ampliado los privilegios jurídicos, sociales, simbólicos, económicos y tributarios a la iglesia católica.

La jerarquía católica puede opinar, por supuesto, pero no alentar posibles actos de violencia contra determinados colectivos, formas de vida de una parte de la ciudadanía o hacer críticas descalificadoras contra leyes democráticamente aprobadas.

El señor Blanco, en su doble condición de ministro y portavoz del Gobierno no está  legitimado para “ponerse el mono oficial de católico” y hacer esas declaraciones, cuando representa o debería de representar al conjunto de la ciudadanía, cuya mayoría ya no es católica practicante en España y aunque lo fuera.

En su ámbito privado puede y podrá hacer de sus convicciones y creencias lo que le venga en gana, pero como representante público tiene unas limitaciones, salvo que, al igual que otros muchos políticos y responsables públicos apoyen, como lo hacen a menudo, un modelo confesional de Estado.

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