“Estos bienes de alguna manera son del Estado Vaticano”. La ley de 2015 significó una amnistía de todo lo inmatriculado antes

Las 1.087 primeras inmatriculaciones recibidas, asegura Andrés Valentín de la Plataforma Recuperando, mayoritariamente son edificios destinados al culto. En concreto, hay 651 templos;151 ermitas;9 basílicas;42 viviendas;26 locales comerciales, almacenes y garajes;2 atrios;9 cementerios;107 fincas solares y terrenos;38 pastos, prados y lechales;12 viñas, pinares, olivares y arbolados;y, “cómo no en esta tierra, un frontón”. Entre ellas, la catedral de Pamplona y multitud de parroquias. “Hablamos de inmatriculaciones ilegítimas, ilegales desde nuestro punto de vista a partir de 1978. Se amparan en que la reforma de la ley hipotecaria de 1946 permite que los diocesanos correspondientes, es decir, obispos, arzobispos… se personen ante el registro de la propiedad y reclamen la inmatriculación de un bien con su autocertificación, es decir, declaran que eso es suyo y van al registro. Eso es considerar, primero, a los obispos como notarios y, en segundo lugar, a la Iglesia como administración pública. Esta ley franquista no se deroga hasta el 2015”, reitera.

Hasta el decreto de Aznar estaban excluidos de las inmatriculaciones los edificios dedicados al culto pero el Gobierno abrió esa puerta. “Estaban excluidos porque todo el mundo consideraba que eso no era de propiedad, que era del pueblo”, matiza. La reforma se produce porque ya se venían inmatriculando bienes dedicados al culto y, de alguna manera, viene a “legalizar una infracción que venía cometiendo la iglesia. En Zaragoza el conflicto que tiene el Ayuntamiento es porque hay inmatriculaciones de la Seo y de las iglesias emblemáticas que están hechas en 1987”, matiza. “O en Guipúzcoa se inmatriculaba un solar pero en la nota simple ponía que en ese espacio se ubica la iglesia parroquial, la casa parroquial… Era un fraude de ley y para regularizar esa situación el cambio de Aznar es decisivo”, señala. A partir de 2015, aclara, no hay inmatriculaciones y algunos intentos que se han hecho los registradores “se han rechazado”.

“Las inmatriculaciones han sido procedimientos opacos. Otra cosa es que la iglesia pueda registrar un bien como cualquiera sometiéndose al procedimiento de publicidad, exposición y si hay terceros interesados lo que no se ha producido”, explica.

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