Estado laico y elecciones en México

La semana pasada se conmemoró el 212 aniversario del natalicio de Benito Juárez García. Más allá del significado de esta efeméride en la agenda cívica y estando en marcha la etapa de intercampaña del actual proceso electoral, vale la pena dedicar algunas líneas al tema de la laicidad, su situación actual y su importancia para el Estado mexicano.

Si bien existe un consenso general en las fuerzas políticas nacionales de mantener la laicidad de nuestro país, las tentaciones conservadoras y reaccionarias siempre están presentes, más aún en temporada electoral, cuando partidos y candidatos son proclives a poner por encima de los intereses nacionales algunos cientos o miles de votos.

En su artículo 1, la Constitución establece que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, así como las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

Nuestra carta magna señala con claridad que queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga como objeto anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas.

De esta manera, nuestra Constitución reconoce la inmensa diversidad poblacional, económica,  social y cultural,  que caracteriza a nuestro país, por lo tanto, todas las voces, todos los sectores y las propuestas deben ser tomadas en cuenta e integradas en un gran proyecto nacional.

La diversidad impone los signos de los tiempos modernos. La realidad de nuestro país es la de una nación caracterizada por la pluralidad. Quienes no comprendan estas circunstancias estarán mirando hacia el pasado y no podrán colaborar y mucho menos contribuir en la construcción del futuro. La Constitución es contundente cuando establece la prohibición a toda forma de discriminación.

La laicidad es el principio que establece la separación entre la sociedad civil y la sociedad religiosa. Ante los nuevos y los viejos dogmas y fanatismo que recorren el mundo, hoy más que nunca debemos valorar el carácter laico del Estado mexicano. La tolerancia es un valor de la democracia y una característica fundamental del Estado. Tolerar significa el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias, pero que se ajustan a lo dispuesto en nuestras leyes.

Se trata de temas relacionados con las libertades y los derechos. Uno de los componentes fundamentales de un régimen democrático es la intensidad y la amplitud con la que se protegen y garantizan los derechos humanos en sus leyes e instrumentos legales. La constitucionalidad de libertades públicas garantiza el acceso, el reconocimiento, la eficacia y el aseguramiento de los  derechos fundamentales, entre los cuales se encuentra el de libre desarrollo de la personalidad, que se manifiesta en la disponibilidad de cada persona a decidir libremente su proyecto de vida, que incluye el deseo de tener una vida en común con otra persona, decidir casarse o no  y decidir tener hijos o no.

La Suprema Corte ha establecido una serie criterios en los que, mediante una interpretación progresiva de los derechos de igualdad y no discriminación, garantiza el acceso al matrimonio a cualquier pareja que desee realizar dicho acto jurídico.

No menos importante resulta la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en este tema. El 6 de noviembre de 2015, la Comisión emitió una recomendación dirigida a los titulares de los poderes ejecutivos y legislativos de las entidades federativas, con la finalidad de que reformaran los  ordenamientos en material civil y familiar con el fin de permitir el acceso al matrimonio a todas las personas y en condiciones tales que se impida cualquier tipo de discriminación.

En todo el país debemos garantizar el carácter laico del Estado mexicano y la eliminación de toda forma de discriminación. Diversos estudios establecen que entre los principales valores de nuestro país, se encuentran el respeto entre integrantes de nuestra sociedad, la preservación de nuestras tradiciones y la posibilidad de decidir por nosotros mismos. Valoramos la unión familiar, la tranquilidad, y una de nuestras aspiraciones principales es lograr el bienestar de nuestras familias. Es decir, estamos muy lejos de ser una sociedad conservadora, lo que sí defendemos es una convivencia respetuosa en la cual las libertades individuales puedan ejercerse de manera plena.

Es momento de mantener vigentes los valores y enseñanzas de Juárez y de la generación que lo acompañó, como la defensa de la soberanía, la construcción de una nación basada en el progreso y las leyes, el Estado laico y la construcción de instituciones. Fe y voluntad, dijo Justo Sierra que eran las características del talante de Juárez para defender la república y estar del lado correcto de la historia. Fe y voluntad son las dos características que ha demostrado, y de sobra,  ya saben quién.

Miguel Barbosa

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.

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