Estado laico, Corona controlada y modelos de familia

Estudiantes de Derecho debaten qué añadirían y suprimirían del texto

No han vivido aún las tres décadas que hoy cumple la Constitución española, pero llevan dos años recorriéndola artículo a artículo y están obligados a sabérsela de memoria. Reunidos en un aula de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, 11 de sus alumnos dedican una tarde a reescribir el texto fundamental. Tienen 19 años.

"Junto al derecho a la vida, yo incluiría el derecho a tener una muerte digna"

"El Rey debe tener que responder de sus actos y de sus gastos"

Durante más de tres horas, discuten sobre la eliminación de algunos preceptos como las obligaciones militares de los españoles (artículo 30), la modificación de otros, como el que habla del derecho del "hombre y la mujer" a contraer matrimonio en el contexto de las bodas gays y la inclusión de otros nuevos, como el derecho a una muerte digna. "Que no tenga que decirte el comité de ética de un hospital, en el que hay miembros de la Iglesia, cómo debes morirte", afirma Eva Peces.

Sólo hubo unanimidad en dos aspectos: la necesidad de suprimir la posibilidad de restablecer la pena de muerte en tiempos de guerra (artículo 15) y el anacronismo de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona. También coinciden en que si los representantes políticos tuvieran que sentarse hoy, tras 30 años de democracia, a redactar una Constitución, sería mucho más difícil que en 1978, después de 39 años de dictadura y cuatro de Guerra Civil. El debate arranca por la religión.

"La Constitución debería decir que España es un Estado laico en lugar de aconfesional para evitar conflictos: las niñas con pañuelo en el colegio, los crucifijos en las escuelas…", afirma Mariana Viar. Peces está de acuerdo: "La Iglesia sigue demasiado vinculada al Estado. Hay que separarlos". Opina lo mismo Andrés Piera: "Yo eliminaría la referencia a la religión católica en la Constitución. Es necesario que las distintas confesiones se ejerzan en régimen de igualdad y en privado".

El segundo tema que surge es el de la Corona, que consumirá la mayor parte del tiempo. "Aún no hemos llegado a la monarquía", advierte su profesor, el catedrático de Derecho Constitucional Juan José Solozábal, "muy sorprendido" por los comentarios de sus alumnos. Todos están de acuerdo en que es urgente eliminar la discriminación de género en la línea sucesoria -"es lo más obsoleto de la Constitución", afirma Paloma Blázquez. "Una de las tareas más importantes de la Constitución es precisamente favorecer la igualdad", añade Ricardo Delicado, pero Piera lleva el debate a otro lugar: "Igualdad también es que todos los ciudadanos puedan aspirar a la jefatura del Estado. Yo aboliría la monarquía y restablecería la república".

"Que el Rey no tenga que responder de sus actos, como la discriminación sucesoria, es contrario al principio de igualdad de todos los españoles. Monarquía sí, pero con límites", añade Isabel Martínez. "Yo sometería a la Corona a un control económico como el resto", pide Fernando Castillo. Delicado cree que esos privilegios "defienden a la monarquía de manipulaciones. Si se hizo así y funciona, mejor dejarlo como está. La dificultad de reformar la Constitución es una de sus virtudes". Blázquez discrepa: "El propósito de reformarla es que las generaciones posteriores puedan adaptarla a su tiempo, que no seamos esclavos de un texto. Hay un exceso de veneración a la Constitución". Peces coincide: "¿Por qué tanto miedo? En Alemania se ha cambiado muchas veces y no ha pasado nada. Se puede mejorar, garantizar el poder del Senado, decir que personas del mismo sexo se pueden casar…". Piera: "Añadir los distintos modelos de familia, las parejas de hecho… Lo primero que cambiaría de la Constitución es que fuera más fácil cambiarla". Mariana García opina que es bueno que sea difícil modificarla para "evitar abusos". "Para interpretarla, ya está el Tribunal Constitucional".

División en torno al sistema electoral. Eva Peces cree que se debe recoger el derecho a voto de los inmigrantes sin condiciones. Algunos son partidarios de una circunscripción única y otros de que sea la autonomía. Todos creen que la voluntad que los ciudadanos expresan con sus votos no se corresponde con los escaños. "Aprovecharía el margen que da el texto hasta 400 diputados", añade Peces.

Salto al artículo 30 sobre el servicio militar obligatorio y "el derecho y el deber de defender España". "Si ya no es obligatorio, ¿por qué estar obligados a defender España?", pregunta Isabel Martínez. "Y si entramos en guerra, ¿qué? Yo lo dejaría así", responde Mariana Viar. "¿Qué es defender España?", plantea Delicado.

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