Estado debe ser garante del Derecho Laico

La moral no debe ser el factor en el que se basen los legisladores para la elaboración de leyes, como sucede ahora en el Congreso local y en otras legislaturas del país, pues la moral varía de un lugar a otro y de épocas, a diferencia de la ética que es inherente al ser humano, subraya el teólogo Julián Cruzalta Aguirre
—Si los diputados quieren vivir como hace 40 mil años lo pueden hacer, pero de ninguna manera obligar a toda la sociedad a hacer lo mismo que ellos y, en ese sentido, las leyes deben elaborarse sustentadas en la ética y no en la moral y las costumbres, manifestó ayer en esta ciudad el profesor en teología y asesor de “Católicas por el Derecho a Decidir”, Julián Cruzalta Aguirre.
Al participar ayer en la segunda sesión informativa sobre las reformas constitucionales relativas al derecho a la vida, organizada por UNASSE y los Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva, el también profesor en Teología Ecofeminista sostuvo que si las leyes estuvieran basadas sólo en el catolicismo, entonces parecería que sólo ese grupo estaría considerado como ciudadanos, lo que implicaría que serían los únicos que tengan que pagar impuestos, ya que los otros grupos de la sociedad no tendrían representación como ciudadanos.
Puntualizó que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar el derecho laico que deriva a la vez en la libertad de conciencia y el respeto a los derechos humanos, pero tal parece que hoy con la fuerza de la ley y aprovechando la religión, las autoridades quieren retroceder en muchos años de la historia.
Observó que esas actitudes son propias de autoridades débiles que tratan y buscan legitimarse por medio de la iglesia y recordó que el propio Felipe Calderón, lo primero que hizo cuando fue declarado presidente electo, fue reunirse con el cardenal Norberto Rivera.
Mencionó que muchos sacerdotes están en desacuerdo con la censura católica sobre el tema del aborto, pero sólo lo expresan en privado, pues si lo hacen en público pueden ser sujetos a sanciones de Roma y prefieren entonces disciplinarse.

Cruzalta Aguirre remarcó que la moral no debe ser el factor en el que se basen los legisladores para la elaboración de leyes, como sucede ahora en el Congreso local y en otras legislaturas del país, pues la moral varía de un lugar a otro y de épocas, a diferencia de la ética que es inherente al ser humano.
—La ética es la responsabilidad de cada sujeto, de sí mismo y afronta las consecuencias, en cambio la moral es igual a costumbres y cambia de lugar a otro y de época. Las costumbres se aprenden y de la ética se vuelve uno responsable, puntualizó.
Ante representantes de organizaciones no gubernamentales y defensoras de los derechos humanos, el maestro teólogo sostuvo que las leyes basadas en la moral benefician sólo a un grupo y afecta a los demás, en cambio las sustentadas en la ética son generales, para todos los ciudadanos.
En los Congresos no debe estar a discusión la vida, la vida humana o la persona humana, sino el aspecto ético que respeta libertades y la libertad de conciencia que te permite decidir.
Si se hacen leyes con base en la moral, ¿pero de la moral de quién?, entonces tendrían que hacerse leyes para otros grupos, como para los católicos ortodoxos, anglicanos, romanos y también para los no católicos, precisó.
Insistió en que un Estado laico garantiza el derecho de todos los ciudadanos, “y en esa libertad puede un grupo rezarle al osito bimbo y juntar a seguidores si así lo desean, pero no puede obligar a todos a seguir la misma conducta”.
Debemos luchar por el Estado laico porque es garante de que no hayan imposiciones y por eso hay que denunciar públicamente cuando se pretenda retroceder en ese sentido; el Estado debe garantizar asimismo el derecho a la información, pues de lo contrario, ¿cómo van a decidir los ciudadanos?, se preguntó.
Al insistir en la labor y conocimientos que tienen los diputados, ironizó al señalar que los “más avanzados” piensan como en el siglo XIX, pues ni idea tienen de lo que pueden ocasionar entre una sociedad que reclama respeto a las diversidades de pensamiento y el derecho a decidir.
El Estado no va a misa, van a misa los presidentes, los gobernadores y los diputados, pero lo grave ahora es que en el caso de los legisladores –continuó—, se andan poniendo el chaleco de su religión y su moral, en vez de legislar con ética para todos los grupos sociales.
Sin mencionar el nombre, comentó la anécdota de una diputada federal panista que preocupada, le platicó que si aprobaba una ley sobre el aborto, tremendo problema le iba a armar su mamá, ya que vivía con ella en la misma casa y que seguramente la iba a correr.
—Bueno, yo le dije que era fácil la solución, pues bien se podría cambiar de casa, o que su mamá asumiera el cargo de diputada, comentó ante las risas de los asistentes.
No se puede tomar partido por un determinado grupo, pues eso es un retroceso para el país que no promueve una sana convivencia, expuso.
Cruzalta Aguirre señaló que Benito Juárez era un creyente e iba a misa, pero nunca buscó imponer sus creencias a todo el pueblo mexicano y precisamente en su mandato se promulgaron las Leyes de Reforma.
Habló también de la evolución de la discusión sobre el aborto en la iglesia católica, al precisar que ha ido cambiando al paso del tiempo. Reiteró que varios sacerdotes y obispos no están de acuerdo con los postulados que promueve Roma, pero se disciplinan. La moral católica no es estática, dijo.
También criticó la soberbia de muchos obispos que cuando hablan dicen representar a millones de ciudadanos, lo que consideró alejado de la realidad, al señalar que ellos se representan a sí mismos porque no son votados por la sociedad.
Las religiones se proponen, no se imponen, pero ahora parece que se pretende lo contrario con la fuerza de la ley.
Mencionó la relatividad en las enseñanzas morales en la iglesia católica e hizo notar lo que muchos fieles “tienen que soportar” en las homilías debido a que muchos sacerdotes expresan comentarios diversos sin tener una preparación y conocimientos adecuados.
Habló asimismo del Código de Derecho Canónico y observó que de ninguna manera excomulga en automático a la mujer que aborta, pero que por desinformación, la mayoría de las mujeres piensa lo contrario, además de que los obispos mienten sobre el tema.
Finalmente, al abundar sobre la moral de los diputados, dijo que “es tanta la que tienen que hasta tienen doble moral y si le damos seguimiento a lo que hacen seguramente encontraremos que no son blancas palomas como aparentan cuando hablan en tribuna sobre temas de la familia y de cosas maravillosas en lo moral”.

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