Especialistas analizan las contradicciones feministas respecto a la religión en la sociedad multicultural

El foro de debate del congreso 75 años de sufragio femenino en el España sobre Mujeres, inmigración y multiculturalismo puso ayer de relieve las contradicciones que se plantean dentro del movimiento feminista respecto a la las costumbres y prácticas religiosas que pueden aparecer como opresoras de la mujer (por ejemplo, el uso del velo).

 La alemana Ute Sacksofsky, catedrática de la Universidad Goethe de Frankfurt y abogada del Estado en la Corte Suprema del Land de Hessen, y la danesa Birte Siim, profesora de la Universidad de Aalborg, explicaron en la sede del Parlamento de Andalucía, donde tiene lugar este congreso, la polémica que ha suscitado en sus países la prohibición del velo en las aulas para las profesoras musulmanas, en el caso alemán, y la oposición de un grupo de feministas, en el danés.

Sacksofsky señaló que el debate del multiculturalismo desde una perceptiva de género en su país ha llegado a reducirse prácticamente a la discusión acalorada del uso del velo de las docentes (prohibido en ocho estados), mientras que el acceso a la ciudadanía o las trabas oficiales a la inmigración han quedado en un segundo plano. En su opinión, aunque muchas feministas condenen el velo por ser un símbolo del integrismo islámico y, por tanto, de la opresión de las mujeres, la prohibición contradice la libertad individual. "No creo que la manera de luchar contra el fundamentalismo sea prohibiendo el velo", dijo. Sacksofsky ha presentado un recurso de inconstitucionalidad en su país contra la prohibición, ya que en cinco estados los símbolos religiosos cristianos sí están permitidos.

La alemana consideró que si bien la religión es un instrumento del patriarcado, es necesario dejar un especio para las creencias que puedan llevar a la emancipación.

La profesora danesa coincidió en el análisis y se preguntó qué significa ser feminista en la actualidad, especialmente ante la sociedad multicultural. Para Birte Siim la polémica sobre el vestuario (que consideró una variante de lo que ocurrió en los años 70 con el sujetador) esconde otro hecho novedoso de más relevancia: la religión se ha convertido en un problema.

El debate lo moderó Ruth Rubio, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla.

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