España reclama a El Salvador la extradición de 15 militares acusados de asesinar al jesuita Ellacuría

El sacerdote español, junto al obispo Óscar Romero, integra la lista de «herejes» del Vaticano por su defensa de la Teoría de la Liberación

El Gobierno en funciones ha solicitado a El Salvador la entrega de 15 militares sospechosos del asesinato en 1989 del jesuita Ignacio Ellacuría y otros cuatro sacerdotes españoles, así como de tres ciudadanos salvadoreños, con el fin de ser juzgados en la Audiencia Nacional. El Consejo de Ministros celebrado este viernes respondió así a la propuesta del ministro de Justicia, Francisco Caamaño.

Desde el pasado mes de septiembre estos 15 militares se encuentran en situación de busca y captura por no haber acudido a declarar a la Audiencia Nacional y a que se les notificara su procesamiento por parte del juez Eloy Velasco.

En la UCA
La decisión de asesinar a Ellacuría y al resto de los jesuitas fue adoptada por un grupo de oficiales de élite denominado LaTandona. Los crímenes se produjeron durante el asalto a la Universidad Centroamericana de San Salvador (UCA), de la que el sacerdote español fue rector y miembro de su Junta de Directores.

Un enemigo para los militares y el poder económico
Ellacuría, uno de los exponentes de la Teología de la Liberación, fue asesinado por militares salvadoreños por su valiente denuncia de la situación del país y su defensa de los más desfavorecidos, que le valió la enemistad no solo del poder castrense, sino además del sector financiero de ese país.

También para el Vaticano
También del Vaticano, especialmente crítico con la Teología de la Liberación, a la que veía más cerca del marxismo que de la Iglesia. A pesar de su condición de mártires ni Ellacuría ni el obispo Óscar Arnulfo Romero han sido beatificados por la Santa Sede.

La beatificación pendiente del obispo Romero
De hecho, el Vaticano mantiene bloqueada la beatificación de Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por un comando de extrema derecha. Teólogos críticos con la Santa Sede, entre los que están el suizo Hans Küng, el obispo brasileño Luis Flavio Cappio, el obispo francés Jacques Gaillot y el sacerdote psicoanalista alemán Eugen Drewermann denunciaron el pasado abril que Juan Pablo II fuera beatificado mientras se menospreciaba al obispo salvadoreño por ser un representante de la Teología de la Liberación.

Según los firmantes, la beatificación de Óscar Romero sigue bloqueada por la cúpula de la Iglesia “con argumentos engañosos” para evitar que partidarios de la Teología de la Liberación “instrumentalicen” la figura del obispo salvadoreño.

El “hereje” Jon Sobrino
Es la misma actitud que ha mantenido la Iglesia frente a otra figura clave de la Teología de la Liberación, el sacerdote español Jon Sobrino, que dedicó su etapa en El Salvador a su labor docente en la UCA y a escribir libros sobre este movimiento religioso.

Su labor le valió la condena de la Congregación para la Doctrina de la Fe de la que era prefecto el cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, que le acusó de caer “en la vieja herejía” por “falsear la figura de Jesús y no afirmar abiertamente su conciencia divina”. Hace dos años, Sobrino fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Deusto, en Bilbao.

El prefecto Ratzinger
El Papa Juan Pablo II solicitó de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con Ratzinger a la cabeza, dos estudios sobre la Teología de la Liberación, que tituló Libertatis Nuntius, en 1984, y Libertatis Conscientia, en 1986, en los que se afirmaba que la disposición de la Teología de la Liberación a aceptar postulados de origen marxista o de otras ideologías políticas no era compatible con la doctrina de la Iglesia.

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