España no es Italia: los obispos se oponen a que la Iglesia pague el IBI

El vicepresidente para asuntos económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Giménez Barriocanal, ha recordado que no se puede comparar el régimen tributario de la Iglesia en Italiadonde se va a aplicar el IBI a los edificios de la Iglesia– con el de España, donde el régimen del IBI de la Iglesia católica es el mismo que el de todas las fundaciones culturales o políticas.

Concretamente, ha indicado que el régimen es el mismo que el de todas las fundaciones de España sean de la naturaleza que sea; que el de las asociaciones declaradas de utilidad pública; que el de las ONGD; que el de las delegaciones de las fundaciones extranjeras en España y que el de todas las federaciones deportivas.

Además, ha precisado que el régimen tributario actual de la Iglesia católica en España es el que se recoge en la Ley de Mecenazgo 49/2002 que también se aplica a todas las iglesias, confesiones y comunidades religiosas que tengan suscritos convenios de colaboración con el Estado. Por ello, ha subrayado que si en algún momento se modifica esta ley, la CEE "estará a lo que marque".

"En España existe una Ley de Mecenazgo que protege la iniciativa privada y el interés social y que permite a las instituciones que están colaborando con la sociedad tener un régimen de colaboración que en vez de ser de subvención directa, son de subvención indirecta", ha precisado.

Por otra parte, se ha referido a la crisis económica y ha apuntado que la misma Iglesia la ha sentido en la recaudación y en la cuota íntegra del IRPF que en los últimos dos años han descendido un 2,5 y un 2,3% respectivamente, lo que supone una disminución acumulada de 3.800 millones de euros.

Esta situación de "incertidumbre", según ha explicado, conlleva que sea imposible determinar, a fecha de la Asamblea Plenaria de noviembre, una estimación fiable de los recursos económicos con los que se va a contar para elaborar el presupuesto del Fondo Común Interdiocesano.

En cualquier caso, el Consejo de Economía de la CEE ha elaborado un presupuesto del Fondo, a la luz de los datos de la Asignación Tributaria que resulta en 248,3 millones de euros de los que 231,6 se destinan al Fondo Común Interdiocesano, debido a que hay tres partidas que no se computan dentro de ese Fondo –la aportación a las Cáritas diocesanas, las campañas de comunicación y la compensación por IVA a las diócesis e instituciones de la Iglesia que han perdido la exención por IVA–.

Concretamente, Giménez Barriocanal ha destacado que la renuncia a la exención por IVA por ejecuciones de obra en 2010 supuso un incremento de gastos que ascendió a 26,8 millones de euros, de los que 10,3 millones correspondían a construcciones de templos nuevos y 16,5 millones a obras de rehabilitación.

¿Recortes en Cáritas?

En cualquier caso, ha añadido que, frente a esta crisis, la Iglesia tampoco puede recortar más allá de la bajada de sueldo de los trabajadores y la restricción de los gastos no imprescindibles porque, como cualquier otra fundación o institución social, está destinada a los demás y no se puede reducir la ayuda cuando las demandas son cada vez mayores. "¿Qué quieren, que haga recortes Cáritas?", se ha preguntado el portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino.

En esta línea, el portavoz de la CEE ha asegurado que, aparte de los temas específicos que deben tratar, los obispos en sus diócesis hablan "continuamente" de la situación de crisis que está afectando a la sociedad española y a la Iglesia, como parte de ella.

En este sentido, ha indicado que "no sólo tienen interés" sobre los problemas que atraviesan los ciudadanos en estos momentos porque es "imposible no tenerlo", sino que además están "en contacto permanente" con los fieles en las parroquias, los colegios, hospitales, instituciones penitenciarias, etcétera.

  "Por supuesto que los obispos no sólo tienen interés en lo que están pasando (los españoles) sino que lo están viviendo y sufriendo en tanto en cuanto la situación es difícil día a día", ha remarcado al tiempo que ha recordado que, en todos los ámbitos, la presencia de la Iglesia es "distinguible" pero "difícilmente separable" de la sociedad.

   No obstante, ha explicado que, aparte de preocuparse por estos asuntos, existen otros de la vida específica de la iglesia, como los catecismos, la atención a los enfermos y la formación de los niños y jóvenes, que tampoco pueden descuidar porque, a su juicio, si eso lo hacen bien, tendrá "una repercusión social automática fundamental e incalculable"

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