Esoterismo atrae a los franceses

Uno de cada 6 habitantes de Francia consulta regularmente a un experto en esoterismo; lo que más busca la gente es saber qué ocurrirá en el terreno laboral y económico

Lo más insólito es que el fenómeno aparezca precisamente en Francia, el reino del secularismo y laicismo, y además la patria de Descartes, fundador en el siglo XVII del racionalismo, movimiento que se extendió rápidamente por todos los países europeos.

A los franceses les gusta autodefinirse como cartesianos; subrayan con orgullo que son los primeros detractores de todo tipo de corrientes  no basadas en la razón y los métodos científicos. Y sin embargo. Uno de cada 6 habitantes del país galo consulta regularmente a un experto en las artes adivinatorias: un astrólogo, un vidente, un lector de tarot o de la palma de la mano, a ocultistas, a espiritistas, etc., etc.

El número de personas atraídas por los secretos del esoterismo aumenta a un ritmo vertiginoso. ¿Será por la crisis o por el sentimiento de que la mente lógica muestra muchas limitaciones?  Según las cifras del Ministerio de Economía francés, en 2000 el negocio de la parapsicología movió en el país galo 4.8 mil millones de dólares.

Después no se difundieron números oficiales, pero el Instituto Nacional de las Artes Adivinatorias estima que cada año hay en Francia 15 millones de consultas practicadas por 100 mil personas -la mitad de ellas de manera clandestina. En este medio no hace falta ni diploma ni formación. La profesión de vidente, muchas veces vista como charlatanería, sufre de una mala reputación, y tal vez por eso resiste a cualquier tentativa de reglamentación. En Francia lo único que se prohíbe terminantemente es que los expertos en fenómenos paranormales hagan daño a los clientes.

Pero los abusos existen, las estafas se cifran en decenas de miles de dólares. Desde hace 24 años en Paris se celebra con mucho éxito la Feria de la Parapsicología. La edición 2010 reunió a 75 médium y atrajo a 16 mil visitantes. Casi la mitad de los asistentes fueron hombres, de todas las categorías socioeconómicas: desde empresarios de renombre internacional hasta obreros no calificados. Lo que más busca la gente es saber qué le va a ocurrir en el terreno laboral y económico.

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