Escuela Laica de Valladolid se une a la defensa de Leo Bassi, el Ateneo y la Universidad de Valladolid

Denuncia la existencia del artículo 525 del Código Penal que mantiene el delito de blasfemia y coarta la libertad de expresión.

La Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid (ACEL) desea mostrar públicamente su apoyo al actor Leo Bassi, al Ateneo Republicano de Valladolid y al rector de la Universidad de Valladolid (UVA), Marcos Sacristán, ante la querella presentada contra ellos por la Asociación Estatal de Abogados Cristianos, la asociación HazteOir.org y el sindicato de estudiantes AJIO, con motivo de la conferencia- espectáculo que bajo el título “Las raíces judeo-cristianas de Occidente: un fraude histórico a combatir” ofreció el citado actor en el paraninfo de la UVA, organizada por el Ateneo Republicano de Valladolid, el pasado día 6 de Octubre.

ACEL considera que el motivo aducido por los querellantes (“ofensa pública hacia la religión católica”) esconde nuevamente el deseo de coartar la libertad de expresión a cuantos osen criticar los privilegios seculares de la iglesia católica en el Estado español. Así mismo considera que la intención de los autores de la querella es favorecida por lo obsoleto de una legislación que mantiene en el código penal (articulo 525) el delito de blasfemia, un artículo que en sí mismo incumple los principios constitucionales de libertad de expresión y de aconfesionalidad del Estado, ya que da primacía a las creencias religiosas frente a las de cualquier otro tipo, pues no encuentran la misma protección legal las creencias y sentimientos de ateos, humanistas, agrupaciones de deportes autóctonos, cultivadores de setas, ni ningún otro colectivo, que no han de tener ni más ni menos derechos que quienes posean creencias de tipo religiosas ya que lo contrario vulnera la libertad de conciencia al otorgar privilegios a unos tipos de creencias sobre otros.

Esta querella solamente puede venir de quien se cree en posesión de la verdad, actitud que siempre ha provocado episodios inquisitoriales en sus más diversas formas, y ahora además se da en unos momentos en que la Organización de la Conferencia Islámica pretende precisamente imponer en Europa una legislación que penalice lo que denominan “difamación de las religiones”, con lo que se demuestra una vez más el
carácter inquisitorial de todos los monoteísmos.

Esta querella es además indignante pues ataca un acto privado, no institucional. Y se hace especialmente sangrante si se tiene en cuenta que precisamente en la Universidad (en muchas Universidades públicas) sigue habiendo simbología religiosa, capillas, cursos de teología pagados con fondos propios y misas para celebrar el inicio de curso o cualquier otro evento, y que sí son actos institucionales, lo que es impropio
de un Estado aconfesional, ante los que ni la Asociación Estatal del Abogados Católicos ni HazteOir ni AJIO levantan nunca la voz porque se sienten muy contentos con ello.

Por todo ello, ACEL exige la retirada o en su caso la desestimación de la querella, la derogación del artículo 525 del Código Penal y una Universidad Laica, sin simbología ni actos institucionales de carácter religioso, como corresponde a una institución de carácter público de un estado aconfesional.

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