Escándalo en Francia por el silencio de la Iglesia ante casos de pederastia en Lyon

La Conferencia Episcopal francesa ha iniciado este martes su reunión de primavera en Lourdes marcada por los escándalos de pederastia. Las denuncias de varias víctimas contra el padre Bernard Preynat y su superior, el arzobispo de Lyon Philippe Barbarin, han desembocado en una investigación preliminar de la fiscalía por la presunta ocultación de los hechos. El movimiento ciudadano contra todo ello es de gran amplitud. Ya hay 55 testimonios creíbles sobre los abusos del cura, que ha seguido en contacto con chavales hasta el año pasado, a pesar de que las denuncias contra él se iniciaron en 1990. El primer ministro Manuel Valls ha exigido este martes al cardenal Barbarin que «asuma sus responsabilidades».

Alexandre, que tiene hoy 41 años, es una pieza clave de este escándalo. Víctima de los abusos del padre Preynat cuando era un boy-scout del llamado Grupo Saint-Luc (GSL), reencontró al cabo de los años al cura ejerciendo labores pastorales con menores. De nada habían servido las denuncias. La jerarquía católica de Francia, como ha ocurrido en otras ocasiones, se había limitado a cambiarle de destino varias veces desde 1991, pero otros niños y jóvenes seguían a merced de sus tocamientos y violaciones. El cardenal Philippe Barbarin, interpelado varias veces por este asunto por las víctimas, solo le retiró en verano pasado, cuando el sacerdote Preynat tenía ya 69 años.

Otra pieza clave del escándalo es François Devaux, hoy empresario de 37 años, uno de los fundadores de la asociación La Palabra Liberada. Su familia denunció al cura en 1990 y alertó al entonces arzobispo de Lyon Alberto Decourtray, pero no logró nada. En 2013, Devaux se enteró de que el presunto pederasta seguía en contacto con chavales. Está indignado con la inacción de la jerarquía.

Ante la tormenta desatada, Barbarin ha defendido su inocencia en una rueda de prensa esta mañana. «Nunca, nunca, nunca he encubierto un caso de pederastia», ha asegurado con determinación. Barbarin ha relatado que tuvo conocimiento de dos casos; uno en 2006 y otro en 2014 y que reaccionó inmediatamente apartando al acusado. Respecto al padre Preynat, sin embargo, ha afirmado que creyó en su inocencia.

Las víctimas, sin embargo, consideran que el cardenal Barbarin debía estar al tanto de la conducta de Preynat. Este admitió los hechos ante un juez el pasado 27 de enero. Años antes, en cartas manuscritas del propio cura, este admitió a las familias no haber negado jamás las acusaciones. «Son mi herida en mi corazón de sacerdote», escribió. De ahí que la fiscalía haya abierto una investigación preliminar contra sus superiores, esos que, supuestamente, conocían su comportamiento, según el propio Preynat. Tal investigación se basa en la “no denuncia o información de agresiones sexuales contra menores de 15 años por parte de una persona con autoridad sobre ellos y por haberles puesto en peligro”.

“Es el Spotlight francés”, proclama este martes en referencia a la oscarizada película sobre los abusos en Boston (EE UU) el rotativo conservador Le Figaro, que publica en exclusiva el caso de una nueva víctima, Pierre, que denunció en 2009 a otro sacerdote de Lyon, Jerôme Billioud. «Casi cada día recibimos nuevas denuncias», explica por teléfono François Devaux. «Hemos liberado la palabra de todos».

Muchos de los testimonios de las víctimas de Preynat están en la web de la asociación La Palabra Liberada. Todos son similares. Pierre, Bertrand, Cyril, Pierre-Emmanuel, Axel, Didier y su hermano Christian… El cura, un hombre carismático que llevaba a los chavales de campamento a España, a Córcega o a Italia, elegía a su víctima. En una estancia apartada o incluso en el autobús, el cura abusaba de los chavales. Unos sufrían tocamientos. Otros fueron violados. “Tú eres mi preferido. Es nuestro secreto”, les susurraba. Los testimonios de algunas víctimas han animado a otros a romper su silencio. “Ya no estoy solo”, confiesa aliviado Didier, de 48 años. Su hermano Christian, de 50, solo se atrevió a contar los hechos a su madre hace seis años, cuando empezó a tener problemas matrimoniales, según cuenta Le Journal du Dimanche. Ahora ambos son miembros activos de la asociación.

Las víctimas se quejan de que Barbarin solo al final ha reaccionado de manera lenta y tardía. “Las denuncias datan de 2009 y fueron archivadas por la justicia”, se defendía el lunes el cardenal en una nota de prensa.

Manuel Valls le ha pedido Barbarin que asuma sus responsabilidad. Este le ha respondido horas después que seguramente el primer ministro conoce la presunción de inocencia.

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