Escándalo en Berlín tras conocerse casos de abuso en colegio católico

Fueron cometidos entre 1970 y 1980. El propio rector actual divulgó el hecho al escribirle una carta a 600 ex alumnos. Lo hizo para contribuir a romper el silencio y darles la posibilidad para que hablen.

Los jesuitas quieren llegar a la verdad en el escándalo por abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra alumnos en el colegio católico de elite de Berlín Canisius Kolleg entre 1970 y 1980, señaló hoy en Múnich la centenaria orden mediante un comunicado.

De lo que se trata es de determinar cuánto sabían los responsables del establecimiento y las autoridades de la orden de los jesuitas sobre los hechos en la época que ocurrieron. En función de eso, averiguar qué consecuencias tuvo la investigación para los responsables de los actos.

"Comparto el dolor y la vergüenza del padre Klaus Mertes, actual rector del Canisius Kolleg, por los actos que cometieron nuestros hermanos de entonces", señaló en un comunicado el director de los jesuitas en Alemania, Stefan Dartmann.

Fue el propio rector del centro escolar, el padre Klaus Mertes, quien divulgó los casos, al escribirle una carta a unos 600 ex alumnos de los años 70 y 80, época en los que se cometieron los abusos.

Según el diario "Berliner Morgenpost", "por lo menos dos religiosos de la orden que impartían clases abusaron de alumnos varones".

Desde entonces se presentaron varios ex alumnos del establecimiento e informaron sobre los hechos ocurridos en los años 70.

El colegio, de carácter privado, es una de tres escuelas secundarias de la orden de los jesuitas en Alemania y por ella pasaron estudiantes que hoy se encuentran en posiciones ejecutivas en la política, los medios y la empresa privada. Su alumnado es mixto desde 1974.

Según el rector y sacerdote jesuita Mertes, los profesores en cuestión ya no trabajan en el colegio desde hace años. "En tanto estén vivos efectuaremos las investigaciones correspondientes", anunció, y explicó que se había decidido a escribir la carta "para contribuir a romper el silencio en las promociones afectadas y dar la posibilidad para que hablen los afectados de estas promociones".

La policía berlinesa abrió expediente sobre el caso, dijo un portavoz. No se efectuó denuncia policial, pero se analizarán los casos individuales para ver si los delitos han prescrito o no, agregó.

El rector explicó también la razón por la cual no se ha hecho denuncia oficial: "El abuso prescribe en Alemania diez años después de que la víctima haya cumplido los 18". Los afectados tienen hoy cerca de cuarenta años.

La dirección del centro educativo ofreció toda su ayuda para esclarecer los hechos, pero "será difícil romper con el cerco de silencio que se consolidó en todos estos años".

El caso tuvo ecos en otras áreas de la Iglesia católica alemana: hoy se supo que desde 2009 el arzobispado de Berlín investiga por abuso sexual a un sacerdote de la comunidad Heilig Kreuz, del distrito berlinés de Hohenschönhausen, informó el portavoz de la dependencia, Stefan Förner.

El religioso, que está a punto de jubilarse, está acusado de haber abusado sexualmente de un joven en 2001. En su momento la víctima no quiso dar parte a la policía.

En julio de 2009, sin embargo, el caso llegó al arzobispo de Berlín, Georg Sterzinsky, quien prohibió al imputado todo trato con jóvenes y lo relevó de tareas confesionales. El escándalo del Canisius hizo que el arzobispado decidiera hacer público el caso.

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