«Es una vergüenza para la escuela convertir en obligación la Religión»

Marta Mata critica duramente el trato que la Ley de Calidad confirió a esta asignatura

Con la sinceridad que dan sus años y su trayectoria pedagógica, Marta Mata se ha convertido en el enfant terrible de la enseñanza de la Religión, poniendo en jaque al mismísimo Zapatero al respaldar con su voto que el Gobierno rompiera, en caso ser necesario, los pactos con la Santa Sede. Pese a no esperar el revuelo creado, la presidenta del Consejo Escolar asegura que volvería a actuar de la misma manera. 

 

-¿Por qué existe en España una oposición tan apasionada a que se excluya del currículo la Religión? -Es una cuestión de intenciones. Cuando se dice que en España hay un setenta y tanto por ciento de familias que piden educación religiosa en primaria, no se explica cuántos se quedan en secundaria, ni cuántos se quedan después de haber hecho la primera comunión, porque en el fondo, la petición de formación religiosa es la petición de preparación para la primera comunión. No podemos tratar un tema tan íntimo a golpe de porcentajes. No se habla, porque no se les deja, de los que después de hacer la primera comunión dicen «ahora ya no es necesario». En las escuelas se contesta, «si pidió Religión a los seis años tiene que aguantar hasta los doce». Esto no se dice, pero es así. 

 

-¿Se esperaba semejante revuelo tras su voto en el Consejo Escolar? -Desde el punto de vista de las personas que piden la Religión, no me extraña porque ya sabía lo de la recogida de firmas. Pero además, éstas están concentradas paradójicamente en padres que llevan a sus hijos a la escuela concertada, que ya no tienen que tener ninguna preocupación, tienen la Religión asegurada y pagada por el Estado. Hay una cantidad importante de escuelas privadas, mayoritariamente cooperativas, que no piden educación religiosa para sus hijos, pero de éstas nadie habla, porque no conviene demasiado. El problema está en la pública, donde el convenio entre el Estado español y el Vaticano obliga a ofrecer formación religiosa con programas determinados por la Iglesia, profesores elegidos por la Iglesia y pagados por el Estado. Esto ha funcionado así en esta España que no tiene religión estatal, no es un Estado confesional, pero tiene una Constitución que se compromete a ayudar a todas las confesiones religiosas. Esto es así y no pasa nada. Donde pasa es en cómo se cumple este compromiso. Hay un convenio que marca unos límites, y cuando vino el PP hizo la LOCE y los límites quedaron convertidos en religión católica para los padres que lo piden, y para los que no lo piden, religión no confesional obligatoriamente. La libertad de los padres católicos no la tenían los que no querían religión. Muchos padres de la escuela pública, no los de la Concapa, sino los de la Feapa, consideran que esto conculca su libertad.

Afirmó en alguna ocasión que el argumento de la Religión en la escuela es una vergüenza nacional, ¿por qué? -El hecho que de una manera u otra se haya vuelto a convertir en una obligación creo que es una vergüenza para la religión y para la escuela. La religión no tendría que ser una obligación, y la escuela no tendría que tener la obligación de impartirla. La LOCE convirtió en una vergüenza el trato de la religión, para los creyentes y para los no creyentes, porque para los creyentes la religión jamás tendría que ser una obligación

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