¿Es San Juan una fiesta pagana?

Encender hogueras y saltar sobre las llamas, ritos heredados de una celebración milenaria cuyo simbolismo pervive en la actualidad En la Grecia clásica se pensaba que durante esa noche se abrían puertas a mundos mágicos

Cae la noche. Los últimos rayos de luz han terminado por desaparecer. Llega el turno de la oscuridad. Sin embargo, su reinado será más breve que nunca. Varias hogueras resplandecen y desafían a las tinieblas. La luz vuelve a resurgir alrededor del fuego. Decenas de personas se reúnen junto a las llamas. Hablan, cantan, piden deseos para el futuro… Están alegres. De repente, uno de ellos, con determinación, salta sobre las llamas. Los demás pronto le imitan y se unen a un rito ancestral. Celebran la noche de San Juan.
Esta escena se repitió en cientos de pueblos de España en la madrugada del jueves al viernes. San Juan es una de las festividades más populares del país. Sin embargo, su enorme repercusión no impide que guarde numerosos secretos. Nadie duda de que es una noche mágica que recoge ritos de miles de años. La celebración del solsticio de verano (21 junio) es algo común a casi todas las culturas a lo largo de la historia. Es el día más largo –en el hemisferio norte- y es motivo de festejo. A partir de ese momento, la oscuridad irá ganando terreno. Las hogueras se encendían para reavivar el sol, darle fuerzas y evitar el avance de las tinieblas. Pero la simbología no termina ahí. Saltar sobre las llamas era un acto de purificación. De borrar los errores y empezar de nuevo con esperanza.
En la Grecia clásica, una época donde la mitología jugaba un papel clave, se pensaba que en esos momentos se abrían puertas a otros mundos mágicos. Parte de esa tradición ha llegado hasta la actualidad y la idea de que, realizando determinados ritos durante esa noche, la suerte será favorable y los deseos se cumplirán tiene sus raíces en la cultura helena.
Cristianización
Pero ¿dónde queda San Juan en todo esto? Cuando el catolicismo se convirtió en la religión dominante eliminó las fiestas paganas, o como en este caso, las cristianizó. Según el Evangelio, San Juan Bautista nació seis meses antes que Jesús, es decir, el 24 de junio. Este es un hecho insólito, ya que es el único santo cuya festividad corresponde al día de su nacimiento y no al de su muerte. Sin embargo, la fecha quedaba muy próxima al solsticio.
El revestimiento cristiano no ha impedido que la celebración conserve parte de su simbología. Entre los dioses paganos a los que se honraban durante la noche más corta del año predominaban los relacionados con el agua. No deja de ser curioso que la Iglesia Católica eligiera celebrar San Juan, el hombre que bautizó a Cristo en el río Jordán, para esa fecha.
Pero la relación de esa festividad con el agua no acaba ahí. Un hecho histórico le inculca mayor fuerza. Parece ser que el rey visigodo Recesvinto sufría de reúma. Cuenta la leyenda que, en el año 661, tras una batalla, cuando los dolores eran más intensos, se acercó a una fuente venerada por sus poderes medicinales desde tiempos inmemoriales. Tras probar su agua, los malestares del rey desaparecieron. En honor a esa curación milagrosa, mandó construir la ermita de los Baños de San Juan, muy cerca de Palencia, hoy declarada monumento nacional. Ese hecho unificó las creencias ancestrales y el culto católico con el agua como nexo. ¿Leyenda? La pasada madrugada miles de personas celebraban la noche más corta encendiendo hogueras junto a la playa. Al lado del mar.
 
Imagen de la playa de Orzán (La Coruña) durante los festejos de la noche de San Juan / Foto: Archivo 

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