Es hora de defender el Estado laico

La ola de protestas contra la aprobación de la Ley en el Distrito Federal -principalmente por parte de la iglesia católica-que legaliza los matrimonios entre parejas del mismo sexo y les permite la adopción de niños, obliga al gobierno de la república a definir la vigencia del Estado laico.

Si bien es cierto que persisten desacuerdos por esta aprobación de la mayoría de asambleístas del Partido de la Revolución Democrática el pasado 21 de diciembre en la sesión de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la prevalencia del Estado laico debe subsistir sobre cualquier institución religiosa, en este caso la iglesia, sea católica o evangélica, aun cuando no se ignora que ésta debe manifestarse a favor o en contra de algunas decisiones nacionales que tengan que ver con su ámbito de competencia.

Al menos en México, toda persona es libre de expresar sus preferencias sexuales -aunque es claro que habrá problemas en cuanto a la institución de la familia-y las distintas organizaciones religiosas, como tales, no deben participar en las decisiones que asuman los poderes del Estado, en este caso el Legislativo en el Distrito Federal.

Es decir, la iglesia puede expresar su desprecio por estos matrimonios de parejas del mismo sexo, descalificarlos y hasta negarse a darles la formalidad religiosa, pero ciertamente carece de autoridad para excluirlos de algo tan universal como el amor de Dios, o para exigirle cuentas al Estado sobre la decisión de darle legalidad a su unión, aun cuando ésta no es una decisión conveniente ni ayuda a reforzar los valores en la sociedad.

Las distintas iglesias pueden amonestar, instruir, corregir, aconsejar y guiar a sus ovejas en el terreno de la espiritualidad; sin embargo, son instancias lejanas a participar directamente en las decisiones de la gente; hay que influir, pero no imponer, sugerir, pero no dirigir. Mostrar el camino, pues, pero no obligar a nadie a recorrerlo, aunque sea el correcto.

En ese estricto sentido, las instituciones religiosas estarían violando la legislación vigente cuando critican a las autoridades y le demandan que corrijan lo ya aprobado porque entonces se atenta -según todo creyente- contra los preceptos fundamentales de la familia, lo cual puede ser cierto, pero caen en la trasgresión de la Ley, porque en este país tienen prohibido cualquier tipo de intromisión ante las decisiones de Estado.

Ahora bien, las iglesias deberían estar más enfocadas en la atender la descomposición social y en hacer labor preventiva, para que no se llegue a la aprobación de situaciones que de todas formas están sucediendo, como los matrimonios gay o el aborto. Por años este rol lo han dejado de lado y han preferido participar en tareas secundarias a su misión.

El hecho de que no haya matrimonios legales de homosexuales y lesbianas, no significa que estas parejas no vivan como tales desde hace muchos años, así como la no legalización del aborto tampoco significa que se evite esta práctica tan fatídica para las mujeres. Lo realmente importante es que distintas instancias, como las iglesias, cumplan su rol y encaminen a la gente hacia senderos de valores que los hagan felices en alma, cuerpo y espíritu.

La parte de la adopción de niños en estas parejas debe ser razón de otros Aullidos, porque bien puede ser un exceso en las concesiones del Estado a estos grupos que ya no son tan minoritarios en México.

PEQUEÑOS AULLIDOS

FUERON 1512 muertes violentas las que se registraron en Durango durante al año recientemente finalizado. Sin duda una cifra que debe disminuir en este nuevo año que ya inició con 11 casos tan sólo durante el uno de Enero… LA CAPTURA DE Carlos Beltrán Leyva en Sinaloa puede traer sus efectos en esta entidad, por lo que las autoridades correspondientes deben estar atentas a esta posibilidad… A PARTIR DE hoy lunes vuelven a la normalidad las distintas actividades en casi todos los ámbitos de la sociedad. Entre abrazos y parabienes, los duranguenses se reincorporan a sus distintas tareas este día.

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