Enviado del papa dice en Uruguay que el secularismo es una enfermedad social

El secularismo es una enfermedad de la sociedad civil llamada indiferencia», dijo hoy el cardenal italiano Gianfranco Ravasi, quien intervino en la apertura en Montevideo de una nueva edición del «Atrio de los Gentiles».

El secularismo, diferente a la «necesaria y legítima» secularidad, es «una degeneración tanto civil como religiosa», «civil porque niega espacio a la religión en la sociedad, y eclesial porque impide a la religión tener su identidad», aseveró Ravasi, quien asiste al foro como enviado del Papa.

«La laicidad como signo de identidad de la cultura uruguaya» fue la temática de la sesión inaugural del «Atrio de los Gentiles», un foro en el que participan hoy y mañana personalidades del periodismo, la religión, la política y de la educación.

Creado durante el papado de Benedicto XVI e impulsado por el Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, que preside Ravasi, el primer «Atrio de los Gentiles» se celebró ese año en París y las siguientes ediciones fueron en México (2013) y Buenos Aires (2014).

Para el cardenal Ravasi, «el secularismo contemporáneo no combate a Dios, sino que lo ignora» y se da en una sociedad indiferente que «sólo muestra interés por las modas y formas superficiales de vida».

En contraposición situó la secularidad «o laicidad positiva», necesaria, en su opinión, «tanto para la religión como la política».

«La secularidad es una categoría de matriz cristiana que libera a la religión de toda concepción integral y teocrática» y se establece en el mundo como una «semilla de crítica, de transformación, y de santificación moral y espiritual», sostuvo el italiano.

Así, subrayó la importancia de la secularidad como instrumento valioso tanto para la Iglesia como para el Estado.

El «Atrio de los Gentiles» es un «diálogo de calidad entre creyentes y no creyentes sobre un tema que los uruguayos llevamos en el corazón que es la libertad, y con ese eje se va a hablar de laicidad, de construcción de la sociedad y de libertad de expresión», manifestó a Efe el arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla.

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) es el principal ponente de la sesión inaugural.


COMENTARIO: A vueltas con la falsa distinción entre secularismo-laicismo y secularidad-laicidad positiva. El único objetivo es no aparecer como defensores de privilegios al reclamar un Estado que tenga en cuenta la religión y la APOYE, lo que además supone una discriminación para el resto de creencias y convicciones. Pero claro, cuando alguien se cree por encima del mundo, poseedor de la verdad, representante del dios supremo,… cualquier privilegio lo considera un derecho, y quienes reclaman la igualdad unos blasfemos digno de la hoguera inquisitorial. Sólo que los tiempos cambia y ahora eso no queda «políticamente correcto», aunque siguen tratando de gobernar el cielo y la tierra.

El laicismo, no nos cansamos de repetirlo aunque no quieran entenderlo, busca la igualdad, la libertad de conciencia -de las creencias o convicciones que cada cual quiera tener-, pero sin privilegios, ni discriminaciones, y con la neutralidad del Estado para no favorecer o impedir ninguna.

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