Entrevista a Francisco Delgado, vicepresidente de Europa Laica

El vicepresidente de Europa Laica estuvo recientemente en Zaragoza para inaugurar el ciclo de conferencias de la Fundación Catorce de Abril, promovida por la Federación autonómica de Izquierda Unida, con una exposición sobre el laicismo en la

 

¿Cómo debería plasmarse la laicidad del Estado que piden?

Nuestras ideas principales son que no se imparta enseñanza religiosa en las escuelas, o por lo menos que no se haga dentro del horario lectivo, y que se derogue la Ley de Libertades Religiosas de 1980, porque supone una auténtica pirueta a la Constitución y no reconoce a los no creyentes, da por sentado que todos los españoles tienen una creencia religiosa, sea cual sea.

Hay quien entiende el laicismo como un ataque directo a la religión y a los creyentes.

Es un grave error. El laicismo no significa ir contra ninguna creencia religiosa. De hecho, nos oponemos frontalmente al anticlericalismo. Lo que defendemos es que las iglesias tengan su espacio propio y el Estado otro y que los ciudadanos crean libremente en la religión que deseen, o en ninguna, sin que nadie pueda interferir en esa decisión. crean libremente en la religión que deseen, o en ninguna, sin que nadie pueda interferir en esa decisión. Laicismo no es ir contra nada ni contra nadie, sino defender la libertad de conciencia y la separación de Iglesia y Estado, nada más.

La Constitución ya marca la aconfesionalidad del Estado.

Es un precepto que no se cumple y que ahora mismo está en clara regresión; desde el punto de vista jurídico y judicial se avanza hacia una confesionalidad del Estado mayor de la que hubo en los primeros años de la democracia.

¿En qué nota esa supuesta regresión hacia la confesionalidad?

En el ámbito escolar, por poner un ejemplo, se ha reconocido a los profesores de Religión, que mayoritariamente lo son de la católica, los mismos derechos que a los otros docentes, pero son escogidos por la Iglesia aunque les pague el Estado. También nos parece irregular que se siga destinando parte del presupuesto público a la financiación de la iglesia y que no se hayan derogado los acuerdos con la Santa Sede. Son de 1979 y regulan cuestiones que van claramente contra diversos principios constitucionales. Además, la relación del Gobierno, las Comunidades Autónomas y muchos Ayuntamientos con la Iglesia va más allá de la diplomacia o la amistad.

Las instituciones tampoco tienen por qué llevarse mal.

Una cosa es llevarse mal v otra hacer profesión pública de fe. No tiene sentido, por ejemplo, que los ministros sigan jurando el cargo delante de un crucifijo o que la cruz presida numerosos tribunales de justicia. La Iglesia católica sigue presente en todos los ámbitos públicos como lo estaba en la etapa predemocrática.

Son asuntos que los gobiernos de izquierda han respetado.

Porque la izquierda española está bastante acomplejada. Teóricamente defiende un ideario progresista en lo político, social y cultural, pero en la práctica muchas de sus actitudes y acciones son liberales e incluso, a veces, más bien conservadoras.

¿No será más bien porque la ma­yoría de los españoles profesan la religión católica?

Las encuestas no dicen precisamente eso. Más bien hablan de un gran proceso de secularización. La mayor parte de la sociedad entre 18 y 35 años se declara atea, agnóstica o indiferente religiosa, que no significa en absoluto carecer de creencias y valores, sino tenerlos de otra manera. La Fundación Santa María hizo una encuesta en 2006 y únicamente un 10% de los preguntados afirmó que era católico practicante. Otra cuestión es el número de bautizados que pueda haber.

¿Qué le parece la asignatura de Educación para la Ciudadanía?

Desde la Ceapa se está de acuerdo e incluso se pide que tenga mayor presencia en el horario escolar. Sin embargo, en Europa laica se critica que al final se haya permitido su adaptación para satisfacer a la Iglesia, cuyas editoriales, por cierto, han ganado mucho dinero vendiendo los libros de la asignatura. La idea de impartir educación cívica es muy buena, pero si se va a enseñar a la carta, adaptándola a cada creencia religiosa, no servirá para nada.


Una asociación de ámbito nacional

Europa Laica es una asociación de ámbito español fundada en el año 2000 con el objetivo fundamental de defender y difundir las ideas de libertad de conciencia y separación entre Iglesia y Estado. Delgado asegura que tiene unos quinientos socios repartidos por varias Comunidades Autónomas españolas. Está presidida por el profesor de instituto Juan Francisco González Barón.


Francisco Delgado Ruiz (Albacete, 1944) fue diputado constituyente y senador en la primera legislatura por el PSOE, partido que abandonó en 2000. Actualmente no milita en ninguna formación política. Ha sido presidente de la Confederación Española de APAS (Ceapa) y, debido a ese cargo, miembro del Consejo Escolar del Estado. Ocupa la vicepresidencia de Europa Laica y ha escrito, entre otros trabajos divulgativos, los libros La escuela pública amenazada y Hacia la escuela laica.

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