Entre Ríos Laica: disertación y debate

Después de la manifestación el sábado por la mañana en la Plaza 1° de Mayo, Entre Ríos Laica y todos los demás nos movimos hacia una dependencia de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) donde se realizarían disertaciones y una ronda de debate sobre varios temas. Fue una corta caminata al calor del mediodía (era un día primaveral hermoso).

El lugar era pequeño y hubo poco público, aparte de los asistentes a la manifestación, pero el debate mostraría después que importa más la calidad que la cantidad. (Hubiera sido un asunto muy distinto, quizá más útil como difusión de la causa, pero también más complicado, debatir seriamente en un auditorio con cien o doscientas personas.) Mirko Pacoricona, en representación de ERL, presentó sus objetivos y agradeció a todos por venir. Luego disertaron (no recuerdo si en ese orden particular):

  • Fernando Lozada, de Ateos Mar del Plata, sobre el proyecto de ley de “libertad religiosa” que criminaliza las agresiones verbales contra ministros religiosos, entre otras violaciones a la libertad de expresión;
  • Cristina Ferreyra, de ArgAtea, quien leyó un Manifiesto Laicista compuesto por la asociación, delineando los problemas actuales de la separación Iglesia–Estado en Argentina;
  • Paola Raffetta, que fue despedida de su trabajo como profesora en la Universidad del Salvador (USAL) por haber hecho pública (fuera de su clase) su apostasía, y quien habló de los mitos orientales sobre la mujer;
  • Andrés Miñones, de Apostasía Colectiva, sobre la experiencia de esta iniciativa y los prospectos para el futuro.

Me resultó especialmente entretenida la breve disertación de Paola, que nos contó en forma de historia sencilla y gráfica sobre la transposición de los mitos sumerios, que daban a la mujer un rol más positivo, a los de civilizaciones posteriores y a través de ellos a los hebreos y al cristianismo. De un paraíso en forma de jardín, creado y cultivado por diosas que lo cuidaban de las depredaciones de los dioses masculinos, se pasó a un jardín vigilado celosamente por un dios macho y machista, que no dudó en condenar a toda la humanidad por la desobediencia de la primera mujer. Dos mil años después de esta condena, bromeó Paola, se buscó rescatar a la humanidad y a la mujer, trayendo a Dios al mundo a través de una mujer joven cuya figura representa un insulto: María, joven casada a la fuerza con un hombre mayor siendo ella apenas una adolescente, sin posibilidad de elegir cuándo o con quién iniciar su vida sexual; María, a quien se pone como modelo femenino porque eligió (supuestamente) negarse a su sexualidad, ser sumisa y morir virgen.

Andrés habló de la posibilidad, o más bien del deseo factible pero difícil, de realizar una campaña de apostasía colectiva a nivel latinoamericano. En Argentina, aunque no se efectivizaron todavía muchos pedidos de apostasía, más de mil personas adhirieron a la campaña y se informaron, a pesar de los escasísimos recursos de que se disponía, y el tema llegó a varios medios locales y nacionales, logrando que el debate de esta cuestión que para muchos es académico o poco prioritario se instalara por un tiempo. En el resto del subcontinente la situación de la laicidad y la influencia de la Iglesia varían grandemente (sólo Uruguay es más laico que nuestro país; Brasil ha experimentado retrocesos importantes; Chile todavía es un territorio difícil).

Después de las disertaciones, se invitó a los asistentes a hacer preguntas y plantear cuestiones. Un profesor de la universidad, invitado por sus alumnos, habló bastante sobre la herencia laicista de la provincia de Entre Ríos, celebrando que el movimiento, antes próspero y combativo y luego suprimido, estuviera volviendo a nacer. Una representante local del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) planteó los problemas y las connotaciones de la palabra “tolerancia” (que se había mencionado antes) y su preferencia por una solución de convivencia.

El laicismo puede adoptar variados enfoques, desde uno plenamente antirreligioso a uno de simple separación legal. El primero utiliza la crítica para atacar la raíz de la fe religiosa como productora y justificación de “verdades” inflexibles, que yo mismo he tratado aquí, aunque parece más difícil y su objetivo inalcanzable. El segundo se limita a pedir la eliminación del vocabulario y las presunciones metafísicas religiosas de las leyes, el retiro de símbolos religiosos de los lugares públicos, y otras medidas, tendientes al objetivo de máxima de reducir la práctica de la fe religiosa a un hecho privado. Mi opinión es que la segunda táctica cosechará casi tantos rechazos como la primera, ya que para la religión dominante (el cristianismo), no existe la división entre lo público y lo privado en materia de fe, ni la posibilidad de ser un creyente solitario (“iglesia” significa “asamblea” y el mismo Jesús la conforma como grupo).

De otras cosas que se hablaron, y largamente, ya no me acuerdo, pero basta decir que fue una charla sumamente iluminadora y diversa. Terminamos, cerca de las dos de la tarde, con unas empanadas obsequiadas por el INADI. Marisa y yo volvimos a casa, después de pasar el resto de la tarde conociendo la ciudad y tomando un helado, muy satisfechos y contentos de haber conocido a tanta gente amable y pensante.

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