«Entre el empuje del Islam y la secularización, los cristianos necesitamos la unidad» Brian Ferrel Secretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos

Una misa en la Catedral, mañana, y el culto dominical evangélico, en la Iglesia Bautista, pondrán punto final a la sesión plenaria del grupo mixto de trabajo que esta semana ha reunido en Córdoba a representantes de la Iglesia Católica y el Consejo Mundial de las Iglesias, que representa a más de 300 confesiones protestantes y ortodoxas.
-¿Cuál es el contenido de la reunión de Córdoba?
-La función del grupo es coordinar la colaboración entre la Iglesia Católica y el Consejo Mundial de las Iglesias. Nos reunimos cada año, alternando sedes de tradición católica con lugares mayoritariamente vinculados a otras confesiones cristianas.
-¿El ecumenismo es un proyecto a largo plazo?
-Las divisiones de los cristianos tienen siglos, las primeras datan del siglo V, de modo que lógicamente las soluciones no son fáciles y llevan tiempo.
-¿Cuál es el origen de estas divisiones?
-Hace 1.500 años se separaron las Iglesias que estaban en los confines del Imperio Romano (sirios, armenios, coptos…). Medio milenio más tarde la división fue entre Oriente y Occidente y surgieron los ortodoxos. Y en el siglo XV la separación fue en Occidente, entre Roma y el protestantismo. Nuestra labor es nada menos que afrontar y resolver las controversias que originaron cada una de estas divisiones.
-¿Y se ha avanzado en este camino?
-En los últimos 40 años ha habido grandes progresos, porque hay conciencia del daño que hace la división. Espiritual y pastoralmente, que los cristianos estemos divididos atenta contra la esencia de la misión evangelizadora.
-¿Y por qué se ha avanzado precisamente en nuestro tiempo?
-Por lo que acabo de decir, y también porque en nuestro mundo actual, entre el empuje del Islam y la secularización creciente del mundo occidental, los cristianos necesitamos más que nunca la unidad.
-¿Qué importancia concede el actual Papa al ecumenismo?
-Benedicto XVI, desde que era un joven teólogo, ha sido miembro de todas las comisiones ecuménicas importantes, tuvo parte esencial en el acuerdo de católicos y luteranos sobre el tema de la justificación, y ha dado impulso importante del diálogo con los ortodoxos. Tiene conocimiento directo del tema, y experiencia en él. Y siempre que tiene ocasión afirma que el ecumenismo es una de las prioridades de su magisterio.
-¿Es posible que cristianos de varias confesiones trabajen juntos en proyectos comunes de evangelización y promoción humana?
-De hecho, hay muchos ámbitos activos de colaboración. La citaré dos de ellos: las migraciones de nuestro tiempo y su efecto en las sociedades, y por tanto en las Iglesias de los países receptores; son muchos millones de personas y eso tiene sus efectos. Y por otro lado, el trabajo con la juventud, la transmisión de la fe a los jóvenes, buscar los modos de facilitar la presencia de los jóvenes en las Iglesias, que no es sólo un problema de los católicos, sino también de los protestantes y los ortodoxos.
-¿Qué le gustaría llevarse de Córdoba?
-Me llevo al gusto de saber que aquí hay conciencia ecuménica y una gran tradición de colaboración entre cristianos de varias confesiones. Me llevo también el recuerdo de la hospitalidad de esta tierra y de las facilidades que hemos tenido para la organización del encuentro, en las que tiene un papel decisivo monseñor Juan José Asenjo, el obispo, que ha puesto a disposición de la Delegación de Ecumenismo todos los recursos de la diócesis.

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