Entidades marroquís avisaron del fanatismo islámico en Catalunya

El dirigente de Atlas Magreb fue acusado de impío desde una mezquita de Lleida Las asociaciones acusan al Govern de «dejar el campo libre a los extremistas»

El secuestro y el juicio islamista a una mujer en Reus han dado la razón a los dirigentes de varias asociaciones no religiosas de marroquís que llevan años denunciando el giro extremista de algunos colectivos de musulmanes instalados en Catalunya que está atemorizando al resto de sus compatriotas. Uno de los que más se ha significado en esas denuncias es Mohamed Alami, presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Marroquí (Itran), que hace dos años avisó de agresiones a mujeres por no llevar el velo.
«Hace tres años que nosotros estamos denunciando a estos extremistas que usan la fuerza para imponer sus ideas religiosas. Sin embargo, la Administración catalana no nos hace caso y ha dejado el campo libre para que las visiones más radicales del islam se instalen en Catalunya», comenta este líder asociativo.

AGRESIÓN EN SANTA COLOMA / El primer aviso lo dio Alami a mediados del 2006, cuando varios miembros de la asociación, repartida por toda Catalunya, comenzaron a detectar presiones sobre mujeres musulmanas. Sin embargo, las alarmas saltaron cuando, a finales del 2006, una chica de Santa Coloma fue agredida por varios individuos extremistas. «La agarraron del pelo, la tiraron al suelo y le pegaron», dice Alami, que advierte de la violencia de baja intensidad que sufren muchas jóvenes en Catalunya. «Muchas chicas tienen que soportar que las miren mal, intimiden o insulten», dice Alami.
En Lleida, el líder de la asociación Atlas Magreb, Omar Tharak, ha sufrido en sus propias carnes las amenazas de esos colectivos religiosos ultraconservadores. «Desde la mezquita se dijo en un sermón del viernes que yo y todos los miembros de nuestra asociación éramos kufar (infieles). Esa afirmación es gravísima pues da luz verde a que cualquier musulmán pueda agredirnos», comenta Tharak, que lamenta que pese a esas actitudes las personas que gestionan ese oratorio hayan obtenido del Ayuntamiento de Lleida unos terrenos en un polígono industrial para construir una mezquita mayor. Tharak coincide con Alami en que la crisis ha incrementado la influencia de los responsables de las mezquitas. «Hay mucha gente que se ha quedado sin nada y que, en plena frustración, está generando resentimiento hacia el entorno catalán y se está refugiando en discursos muy conservadores», dice Alami. Por su parte, Tharak pone como ejemplo el hecho de que algunos de esos colectivos ultras están llegando a ofrecer pequeños trabajos como recompensa a aquellos marroquís que se adhieran a su ideología.

DISCURSOS DE INTEGRACIÓN / Desde Reus, El Hassane Jeffali, líder de la asociación Adib Biladi, lamenta que las autoridades catalanas «solo han tomado como interlocutores a asociaciones religiosas cuando han tenido que acercarse al colectivo de inmigrantes marroquís». «La Generalitat debería apostar en cambio por asociaciones culturales cívicas y no religiosas que difundan valores de convivencia e integración», comenta este líder asociativo.

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