Enfermos llevan estampas de santos al ambulatorio de El Greco en respuesta a la orden de retirada del SAS en Sevilla

COMENTARIO: Una vez más el integrismo religioso que algunas personas suelen achacar a otras religiones se manifiesta en nuestro país. Unos médicos que piensan que la consulta en un Centro Público de Salud en Sevilla se permiten colocar presidiendo el espacio un crucifijo católico, sin tener en cuenta el máas mínimo respeto hacia las creencias y convicciones de quienes son usuarios del mismo, algunos lo serán y le han llevado estampitas, pero no todos. Si tan cristianos son por qué no respetan las creencias y convicciones de los demás. Se pretende acaso que cada cual coloque sus símbolos en el Centro de Salud, pues el mismo derecho tendrían a poner los suyos las demás personas. Desde el laicismo lo que buscamos es el respeto de todas las conciencias, de todas las creencias, de todas las convicciones…. y que ninguna tenga privilegios. Así desde la igualdad y el respeto mutuo, desde la separación de lo que son mis creencias particulares y de lo que es el ámbito público, será factible una convivencia de toda la ciudadanía, que como en este caso, va al Centro de Salud a ser atendido por especialistas en salud y no a ver cristos, vírgenes o santos,… que para ello cada uno tiene su casa o los católicos tienen sus templos.


El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, va a recibir mañana a una representación de los facultativos que se niegan a retirar de sus consultas del centro de salud de El Greco los símbolos religiosos, tal y como les ordenó la directora del ambulatorio después de que el Observatorio del Laicismo pidiera que se quitaran porque un usuario se había quejado argumentando que «España es un estado aconfesional y laico».

Desde que el pasado Martes Santo se conoció la orden dada el día anterior y se instó al celador Ángel Villarreal a que quitará los objetos de las consultas, los custodiara y luego se los entregara a sus dueños, los símbolos permanecen en su sitio porque, entre otras razones, se negó a ir por los despachos vacíos «tocando lo que no es mío».

Es más, no sólo no se han retirado sino que los enfermos han reaccionado llevando a las consultas estampas de santos a sus médicos, como es el caso de Antonio Leal, el facultativo que denunció la situación y que tiene el tablón de su consulta lleno de imágenes de santos.

El abogado de los afectados, José Luis Escañuela Romana, solicitó nada más suscitarse la polémica una entrevista con el arzobispo de Sevilla que mañana se va a celebrar y a la que acudirán él, los facultativos del ambulatorio de El Greco y el vicepresidente del Colegio de Médicos de Sevilla, Alfonso Carmona. Además, Escañuela envió inmediatamente una carta a la directora del centro, María del Mar Sánchez Calle, en la que le advertía que su actuación podría constituir un presunto delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos.

El letrado invocaba sentencias del Tribunal Constitucional (TC) una de las cuales garantiza «un claustro íntimo de creencias y, por tanto, un espacio de autodeterminación intelectual ante el fenómeno religioso, vinculado a la propia personalidad y dignidad individual» y también el artículo 16.3 de la Constitución española que alude al respeto a esas mismas creencias mayoritarias, sin que la explicitación de símbolos religiosos supongan fractura del principio de Estado aconfesional regulado en la norma suprema de este país.

Escañuela envió esa carta solicitando la retirada de la orden el Martes Santo y aún no ha recibido contestación ni le consta que haya sido anulada por lo que, de no «resolverse este recurso la semana que viene —advierte— se interpondrá otro, pero ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) por vulneración de derechos fundamentales y violación de la libertad de conciencia».

Sánchez Calle confirmó dicho día a ABC que los elementos religiosos serán retirados, estén colgados de la pared o en la mesa del trabajador, cuando esté atendiendo al paciente, porque «estamos en un Estado aconfesional y laico y como tal, en los espacios públicos no puede haber referencia alguna a la religión». «Es como si una médica le atiende a usted con un burka», ejemplificó entonces la directora del ambulatorio.

Leal no entiende cómo, por el contrario, no importa «que haya cerca de un año un médico de baja sin sustituir, que nos hayamos llevado dos meses sin ascensor o que casi todos los lunes se averíe el sistema toda la mañana y estemos sin ordenadores».

«Yo no quito nada de mi consulta —termina— y menos lo que me traen mis pacientes, que me apoyan en todo, incluso, en la calle me animan a que resista».

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