Enfado del alcalde (PP) de Adahuesca al no aceptar el obispado 15.000 euros por la casa del cura cuando la iglesia ha recibido 800.000 euros de fondos públicos en los últimos 35 años

La decisión del Obispado de Huesca de no aceptar la oferta de compra de la abadía de Adahuesca realizada por parte del Ayuntamiento para destinarla a la construcción de viviendas ha provocado el malestar entre los vecinos de la localidad del Somontano. El alcalde Francisco Franco, del PP, ha emitido un bando en el que critica duramente que el obispado oscense no aceptara la oferta de 15.000 euros que le planteó el Ayuntamiento tras enterarse de la intención de vender este inmueble. Según explica el alcalde, el obispado comunicaba que había recibido una oferta superior, valorada en 42.000 euros, y que por tanto desestimaba la operación con el Consistorio.

Este hecho ha provocado las críticas del Ayuntamiento que no entiende cómo el obispado no haya tenido en cuenta las inversiones de dinero público, procedentes del Gobierno de Aragón pero también de los vecinos, destinadas a la parroquia de Adahuesca y que a lo largo de los últimos 35 años se estiman en 800.000 euros. “Siempre he considerado que tras el esfuerzo que hemos realizado los feligreses, vecinos y autoridades de Adahuesca era fundamental para que la Casa del Cura hubiera recaído en el Ayuntamiento, es decir, en el patrimonio de todos los vecinos. Para el señor obispo y el consejo diocesano de Asuntos Económicos del Obispado de Huesca tiene más valor 27.000 euros, importe superior a nuestra oferta, que los más de 400.000 euros que hemos aportado directamente los vecinos y feligreses además de los otros 400.000 que han aportado, principalmente por la inquietud de las autoridades municipales que lucharon para conseguir dichas ayudas ante el Gobierno de Aragón”, reza el bando municipal. Asimismo apuntan que la abadía se encuentran en mal estado y sería necesario intervenir en la techumbre.

El alcalde habla en el bando de “falta de respeto y una humillación hacia todos nosotros por parte del Obispado” al no “reconocer la buena voluntad y generosidad de todos los vecinos y feligreses de Adahuesca hacia su parroquia”.

Francisco Franco también anuncia que a raíz de esta decisión que “personalmente” deja de colaborar con la parroquia y con la Iglesia en general “al menos mientras compongan el Episcopado de Huesca cualquier miembro que ha participado en esta decisión”. En cuanto a la relación institucional del Ayuntamiento con la Iglesia la deja abierta a la decisión que tomen los vecinos. “Posiblemente sea uno de los días más tristes en el ejercicio de las funciones que me habéis encomendado. Se rompe un pilar muy importante sobre la convivencia y armonía que reinaba en nuestro pueblo, al menos para una gran parte de vecinos”, concluye el alcalde.

Entre las obras de conservación que se cita en el bando se encuentran la nueva cubierta y el tejado acometido en 1990 por un importe de 150.000 euros, la restauración interior realizada en 2005 y 2006 por valor de 317.000 euros o la intervención realizada por la Fundación –ya extinta- de un grupo de prohombres locales y administraciones públicas en el coro, órgano y bancos por valor de 215.000 euros. Asimismo se cifra en 142.000 euros las aportaciones realizadas por vecinos y el Ayuntamiento en los últimos 35 años.

La respuesta del obispado no se ha hecho esperar. En un comunicado recuerdan que la colaboración entre la Iglesia y la localidad de Adahuesca “se ha prolongado durante varios siglos de modo fecundo y amistoso” y matizan que, en las obras de conservación del templo, el Obispado “ha participado de modo constante”. En cuanto a la operación mercantil, explican que les es imposible aceptar la oferta del Ayuntamiento tal y como marca el libro V (“De los bienes temporales de la Iglesia”) del Código de Derecho Canónico, que indica que “una cosa no debe enajenarse por un precio menor al indicado en la tasación”. “En virtud de lo establecido por la ley de la Iglesia, el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos consideró que la oferta del Ayuntamiento de Adahuesca no cumplía los requisitos canónicos y desestimó su oferta”, reiteran. Por ello, aceptaron la oferta de 42.000 euros presentada por una empresaria local. 

Por último muestran su deseo de continuar alentando la fe de todos los feligreses de Adahuesca y proseguir colaborando con las instituciones de dicha localidad en todo lo relacionado con el bien común.

Necesidad de vivienda

Con 184 vecinos, Adahuesca es un reducto que resiste con éxito a la despoblación que asola el medio rural del Somontano, ya que va recuperando población y presenta un vigoroso dinamismo económico y social gracias a la instalación de empresas de turismo, agroalimentarias y agroganaderas. De forma inminente se va a poner en regadío 350 hectáreas de cultivo leñoso que contribuirá todavía más a dinamizar la economía local. Este movimiento económico tiene un impacto directo en la población ya que muchas familias jóvenes optan por quedarse en la villa de las santas Nunilo y Alodia. Su escuela cuenta con 34 niños, 15 en infantil y 19 en Primaria, y se ha quedado pequeña ante la demanda de escolarización.

A este respecto, gracias a una ayuda de 250.000 euros procedente de la DPH se va a dotar al colegio CRA Vero Alcanadre de un tercer módulo, de un comedor escolar y de oficinas para el profesorado.

“Solventado el capítulo de la ampliación de las escuelas, ahora hay que conseguir mediante promoción pública o privada vivienda y esa es nuestra prioridad”, explica el alcalde, quien lamentaba la oportunidad perdida por no haber podido adquirir la abadía.

Abiego y Salas Altas

El desencuentro entre Adahuesca y el Obispado de Huesca por la adquisición de un bien patrimonial de la Iglesia no es nuevo en la comarca. La vecina localidad de Abiego trató de convencer a los anteriores obispos para que llegaran con un acuerdo económico primero con Turismo de Aragón y luego con una empresa alemana para transformar el maltrecho convento de San Joaquín, de estilo colonial, en una hospedería y posteriormente en una residencia de ancianos que hubiera revitalizado estas poblaciones. En ese caso, las operaciones no se fraguaron porque el obispado contemplaba una cesión por un tiempo considerado como escaso por la iniciativa privada para obtener beneficios a la inversión necesaria.

Por otro lado, el obispado de Barbastro – Monzón sí que ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Salas Altas para cederle la abadía para que este Consistorio pueda rehabilitarla y destinarla como vivienda para atraer a nuevos pobladores.

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