En un país laico, el placer es un pecado

El mexicano, si bien es un Estado laico porque así lo ordena la Constitución federal, en algunas ocasiones las políticas públicas, al obedecer más al doga vaticano que a la ley, lo hacen parecer un “Estado confesional” que sanciona el placer —el cual, de hecho, “es pecado”—, reduce el erotismo a la cópula sólo entre hombre y mujer, limita la anticoncepción, considera las leyes de convivencia inmorales, se opone a la educación sexual pública, laica y científica, a promover anticonceptivos, al matrimonio y adopción por personas del mismo sexo y a las leyes que despenalizan el aborto”, declaró la abogada Marcela Martínez Roaro durante el primer día del 8 Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología.

En su conferencia magistral titulada “¿Laico o guadalupano? El Estado mexicano y sus políticas públicas en sexualidad”, la recién elegida presidenta de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología informó que un Estado laico dice “no” al dogma católico y vaticano, defendiendo la separación entre el poder político y el poder religioso. Sin embargo, “México no logra salir de sus raíces de ‘Estado confesional’, es decir, las políticas públicas en términos de sexualidad se orientan más al dogma que a la verdad científica”.

Por lo tanto, sostiene que “en los Estados contemporáneos, democráticos, aquellos en donde existe la representación popular, hay libertad de igualdad, de asociación, etcétera, se respetan los derechos sexuales y reproductivos de sus habitantes, sin que los dogmas religiosos se impongan por encima de las leyes y políticas públicas, lo que no excluye que cada persona siga el dogma que prefiera de manera personal”.

La autora del libro Derechos y delitos sexuales y reproductivos, al repasar todas las Constituciones que han tenido México a lo largo de su historia mostró cómo, a partir de la Constitución de 1857 y, posteriormente, la de 1917, el pueblo mexicano es libre de profesar la creencia religiosa que quiera, se excluyen a los eclesiásticos de puestos públicos y se decreta la abolición de fueros religiosos: es decir, se crea el Estado laico. Desde enero de 1992, existe la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que también regula estas situaciones.

De acuerdo con ésta, las autoridades federales, estatales y municipales tienen prohibido asistir, con carácter oficial, a actos religiosos, “cuando en la realidad la mayoría de los políticos se han visto acompañados de curas, del propio Papa, en misa, etcétera, en su carácter de funcionarios públicos”. También reconoce que la alianza con jerarcas de la Iglesia católica se extiende a grupos conservadores y sus figuras de poder. “Al incluir a Dios en los discursos, invitar a que ministros religiosos opinen, acudan a actos oficiales y reciban fondos públicos, los gobernantes están violando el principio de laicidad del Estado”, finalizó.

Designan presidente

El pasado miércoles 19 de octubre, la abogada y sexóloga Marcela Martínez Roaro fue electa, en Asamblea General Ordinaria, la nueva presidenta de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología por un lapso de dos años, con posibilidad de reelección.

Fundadora de la federación y del Consejo de Calificación Profesional en Educación Sexual y Sexología (Capsex), donde fungió como presidenta de la comisión de vigilancia de acuerdos, fue la organizadora del primer congreso de educación sexual organizado por esta instancia, en 1996, el cual tuvo una asistencia de mil 200 congresistas.

La funcionaria tendrá a su cargo la presidencia de la federación, que asocia a la mayoría de las instituciones relacionadas con educación, capacitación en sexualidad, investigación e incidencia en políticas públicas relacionadas con educación sexual, en sustitución del sexólogo Luis Perelman, quien fue su presidente durante cinco años, siendo también consejero consultivo de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, miembro del Grupo Técnico de Trabajo representando a la Sociedad Civil ante el ONUSIDA en México y fundador de la librería El Armario Abierto.

Actualmente, Marcela Martínez reside en Aguascalientes, donde preside el Centro de Capacitación para el Desarrollo Comunitario (CECADEC) y el Instituto Superior de Educación Sexual (ISES).

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