«En ocasiones he aconsejado desenchufar respiradores»

El cura del consejo de bioética no se regirá por la religión

La doctrina católica no guiará las decisiones que tomen Jesús Martínez Carracedo y José Ramón Amor Pan en el Consejo Galego de Bioética. Son cura y teólogo respectivamente. Desde la semana pasada forman parte de este organismo asesor de la Consellería de Sanidade, encabezada por Pilar Farjas, católica militante. Inmediatamente, algunos sindicatos se echaron las manos a la cabeza por estos dos nombramientos. Pero ambos aseguran que están ahí por su condición acreditada de expertos en bioética, no por la de sacerdote y teólogo.

A quienes descalifican su designación les llaman "ignorantes". Sus respuestas son calcadas: "Probablemente no tengan mucha idea de lo que se hace en un comité de bioética. Estamos ahí para aconsejar. Se evalúa caso por caso con distintos criterios, pero no el religioso".

Carracedo, pone su trayectoria profesional como aval de su nuevo cargo: lleva siete años en el consejo de bioética del hospital Meixoeiro de Vigo, donde también es capellán. Allí ha sido elegido por sus compañeros como secretario del consejo desde que entró a formar parte de él. "Es que no hay que mezclar temas. Una vez me preguntaron qué habría hecho yo con el caso de Eluana Englaro [la mujer italiana que vivió durante años en estado vegetal y cuyo padre peleó con la administración para que le suspendieran el suministro de alimentos]. No puedo dar una respuesta porque tendría que estudiar el caso concreto. Pero no me habría opuesto a cumplir la voluntad del padre por principio. Situaciones parecidas que no trascienden hay muchas. Y en muchas ocasiones he aconsejado desenchufar respiradores. Hay veces que es un medio desproporcionado".

Con esa afirmación quiere dejar claro que no es "una persona mayor y aislada del mundo", como "muchos se imaginan a los curas". "Tengo 37 años y estoy al tanto de todo lo que pasa en mi entorno. Probablemente me encuentro más capacitado para tomar decisiones que alguno de mis compañeros en el consejo. Y sólo respondo como Jesús Martínez Carracedo. No tengo que dar explicaciones de lo que haga ni al obispo ni a nadie", argumenta.

Tanto él como Amor se sorprenden de reacciones como las de algunos sindicatos a sus designaciones. La portavoz de sanidad del CIG, María Xosé Abuín, explica que "no pintan nada". En ese organismo, dice, "tiene que haber médicos, enfermeras, psicólogos, farmacéuticos, trabajadores sociales; esos son los perfiles profesionales". El de UGT, Javier Martínez, asevera que "estamos en un estado laico" y que si hay representantes católicos, también los debería haber de otras religiones. Lola González, de CC OO, argumenta que "la religión debe permanecer en el ámbito privado".

Amor, que no conocía estos comentarios, replica que no es nada extraño que haya personas pertenecientes al ámbito religioso en un consejo de bioética: "Pasa en la comisión gallega, en la andaluza, donde también hay un teólogo que fue alumno mío, en la nacional. Sucede dentro y fuera del territorio español. La bioética es un diálogo interdisciplinar. Por lo que a mí respecta, yo no voy representando ninguna confesión religiosa".

Doctor en Teología Moral por la Universidad Pontificia de Comillas, Amor también pone sobre la mesa su currículum para defender su nombramiento: "Estoy ahí como una de las voces más representativas de la bioética en el ámbito gallego. He pronunciado más de 60 conferencias sobre el tema en Latinoamérica, participado en una docena de libros colectivos y he escrito cuatro en solitario". Dice que, "lógicamente", no puede escapar a su formación y a su biografía, pero que igual que en determinados ámbitos utiliza argumentos religiosos, en un consejo de bioética los usa racionales, "igual que otra persona cualquiera". "No tengo problemas en dialogar con nadie", remata.

A pesar de varios requerimientos por parte de este periódico, la Consellería de Sanidade no dio ayer una explicación de la razón de los nombramientos ni de las funciones que tendrán los nuevos miembros.

Para hacer comprender su papel en el Consejo Galego de Bioética, el capellán del Meixoeiro explica cómo se trabaja en un órgano de este tipo: "Somos 16 personas que tratarán de llegar a acuerdos para aconsejar a la consellería sobre determinados asuntos. Para eso, primero hay que conocer los aspectos médicos del caso, después analizarlos desde los principios de la bioética más universal, que son beneficencia, autonomía, no maledicencia y justicia".

Este sacerdote da un consejo a aquellas personas que no le dan ni siquiera "el beneficio de la duda": "No ya que acepten a gente que piense diferente, porque seguro que en muchas cosas pensamos igual. Creo que no deberían rechazar a alguien sólo porque no sea de su gusto. Seguro que habrá en el consejo gente mucho más tradicional que yo".

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