En Nueva Jerusalén, México, no caben las escuelas laicas ni el fútbol

Cirilo Ceferino recuerda, mientras mira las ruinas de dos escuelas laicas destruidas por miembros de la secta de la Virgen del Rosario en el poblado mexicano de Nueva Jerusalén, cómo cuando tenía 14 años pasó cuatro horas en el calabozo por jugar al fútbol.

"Una vez me agarraron jugando al fútbol y me metieron al calabozo. Está prohibido", explicó el joven, ahora de 21 años y que, como muchos otros de su edad, sólo pasa en el pueblo breves temporadas para visitar a sus padres.

La prohibición de practicar deportes que impliquen usar vestimentas "deshonestas" es uno de los motivos que ha dividido a la secta que fundó este pueblo en el estado de Michoacán, unos 430 km al oeste de Ciudad de México.

El último episodio de esta confrontación fue la destrucción el 6 de julio, por adeptos a la Virgen del Rosario armados con picos y mazas, de las escuelas de preescolar y primaria a las que los disidentes llevaban a sus hijos.

Los padres afectados afirman que los agresores dijeron que la Virgen les ordenó el ataque a través de la vidente de la secta, Rosa Gómez, pues en las escuelas estaba "el Anticristo".

El padre Luis, uno de los sacerdotes de la secta, dice que los habitantes del pueblo actuaron espontáneamente.

"Había manifestantes que no querían esa escuela. Los gobiernos no quisieron resolver el problema, hasta que el pueblo dijo 'si no nos hacen caso'…'", explica con voz suave y sonrisa beatífica en la puerta de la "catedral" de Nueva Jerusalén.

Dentro del templo, custodiado por adeptos y que sólo se puede visitar con autorización, se oyen cantos litúrgicos de mujeres que se turnan las 24 horas. "Aquí se canta día y noche porque la Virgen está vivita y no la podemos dejar sola", indica el padre Luis.

No obstante, dos hospitalarios miembros de la secta ya entrados en la sesentena y que se identifican como Santos y Jacinto, confirman que la Virgen dio la orden.

"La Virgen no quería esas cosas (las escuelas laicas). Ya hay una escuela parroquial", subrayan en referencia al centro educativo de la secta, al que los disidentes no quieren enviar a sus hijos porque, entre otras cosas, sus estudios no están reconocidos oficialmente.

– Prohibidos la televisión, los celulares y la música –

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Nueva Jerusalén fue fundada en 1973 después de que la campesina Gabina Romero asegurara que la Virgen del Rosario se le apareció con un mensaje para el párroco del cercano Puruarán, Nabor Cárdenas, para que creara un pueblo de penitentes y salvara al mundo de su inminente fin.

Cárdenas se convirtió en el "Papa Nabor", líder del culto, no reconocido por la Iglesia católica, y Romero en "Mamá Salomé", la vidente que recibía cotidianamente mensajes de la Virgen.

El pueblo creció con creyentes provenientes de todo México y se convirtió en algún momento en atracción turística. Hoy cuenta con unos 4.000 habitantes dedicados a la agricultura.

Sin embargo, a lo largo de estos años, surgieron disidencias. Algunas por rivalidades entre los "videntes" que sucedieron a "Mamá Salomé" y que ya no sólo hablaban con la Virgen, sino con personajes como Lázaro Cárdenas, el popular presidente mexicano muerto en 1970, o viajaban a Roma para visitar al papa Pablo VI, supuestamente preso en las catacumbas.

Otras simplemente no aceptaron rígidas normas, como las que prohíben la televisión, la radio, los diarios, los celulares, las bebidas alcohólicas, la música (excepto la litúrgica), los noviazgos… Hasta el año 2000 estaba vetada incluso la electricidad.

Además, en los tres servicios religiosos diarios se pasa lista y los adeptos deben dedicar un día por semana a trabajos al servicio del culto.

A la entrada de Nueva Jerusalén, un cártel recibe al visitante: "Prohibida la entrada a las mujeres con falda corta o vestido escotado y sin mangas" o a "los hombres con cabello largo y vestidos deshonestamente", dice.

Las mujeres de la secta visten como una imagen mariana: una especie de túnica de distinto color según al grupo al que pertenecen, un velo que cubre el cabello y rosario y escapulario al cuello.

La última disidencia, de unas 300 personas, tuvo lugar en 2006, pero esta vez no pudieron expulsar a los discrepantes y ambos grupos mantienen desde entonces una difícil convivencia.

Los disidentes reclaman que la secta quiere imponerse a la fuerza. "La escuela les da problemas porque la enseñanza ya no permite el tipo de abusos que hacen", indica Emiliano Juárez, quien denuncia que sus antiguos compañeros realmente quieren expulsarlos de su tierra.

"Aquí hay un reglamento y toda la gente que viva en este pueblo tiene que seguirlo. Si no estás de acuerdo, te puedes retirar, no hay ningún problema", afirma el padre Luis sin perder su tono suave. "El objetivo de venirse de afuera a este pueblo es porque vienes a cambiar", agrega.

Exmiembros de la secta se quejan de la pasividad de las autoridades, pues, aunque hay videos de la destrucción de las escuelas, no han detenido a nadie. Sostienen que por años responsables de la secta han cometido asesinatos, desapariciones y violaciones de menores, sin castigo.

Para Juárez, lo que sacude a Nueva Jerusalen "es un costo del cambio que tiene que dar la comunidad. Para ellos mismos es complicado porque el celular, la televisión… es algo inevitable. Todo lo tienen prohibido, pero el que mero prohíbe los celulares tiene hasta dos. Entonces ya no lo pueden prohibir".

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