En México la jerarquía católica se reúne con candidatos; quieren jefe de Estado, con visión

El arzobispo de Guadalajara, Francisco Cardenal Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), señaló que más que un jefe de gobierno, el país necesita de un jefe de Estado, capaz de orientar con firmeza y suavidad los esfuerzos de la sociedad y el gobierno.

Al dar la bienvenida a los candidatos presidenciales a los trabajos de la centésima quinta asamblea plenaria de la CEM, indicó que el nuevo gobernante de México debe tener una mirada de largo alcance, en este marco nacional e internacional que nos desafía, así como estrategias y modelos de gestión y presupuestos civilizatorios capaces de impulsar un desarrollo humano, sostenible, integral y solidario.

El candidato presidencial de PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, presentó su programa de gobierno a los obispos del país y destacó los temas de combate a la corrupción, pobreza extrema y desigualdad, Estado de derecho, economía incluyente, recuperación de la paz y la tranquilidad, así como la posición de México en el mundo.

En la sede de la CEM, Anaya comentó que presentó su programa de gobierno mientras los obispos le entregaron un documento con sus principales reflexiones y anhelos sobre ciertos temas centrales.

“Me parece que hemos encontrado en este ejercicio la oportunidad de un diálogo muy constructivo de cara a lograr un crecimiento económico que sea incluyente y la recuperación de la paz y la tranquilidad de nuestro país, a partir de valores éticos”, destacó.

Al término del encuentro, consultado sobre si buscará el voto católico, Anaya respondió que “vamos a buscar el voto de todos los ciudadanos y ciudadanas; he manifestado mi profundo respeto a la libertad religiosa y he agradecido mucho esta oportunidad de diálogo con los integrantes de la Conferencia del Episcopado”.

Al pleno de la conferencia del Episcopado Mexicano, Anaya expresó su solidaridad por el asesinato de más de 20 sacerdotes en lo que va de esta administración; “ellos tampoco han logrado escapar a la violencia que hoy asecha a nuestro país”. Indicó qué hay coincidencias con los obispos en lograr un crecimiento económico incluyente, combatir la pobreza extrema y recuperar la paz y tranquilidad.

En su turno, el candidato de Morena-PT-PES, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que en caso de ganar la elección invitaría al Papa Francisco y otros líderes religiosos a analizar el tema de la pacificación de México y, con ello, buscar una solución al problema de violencia e inseguridad que vive el país.

Tras reunirse con los obispos del país, dijo que habría de convocar al pueblo de México y “vamos a iniciar unos foros después del 1 de Julio, antes de la toma de posesión de diciembre (…) para analizar entre todos el problema de la inseguridad y la violencia”, comentó.

Manifestó que sería un debate nacional, “un diálogo entre todos los mexicanos, entre todos los que tengan algo que aportar, porque el propósito es lograr la reconciliación y la paz”.

También invitaría a otros líderes espirituales de otras iglesias y a dirigentes de organizaciones sociales del mundo y el país, para que se analice todo lo relacionado con el grave problema de inseguridad y violencia, y se lleve a cabo un plan para conseguir la paz, indicó.

En su oportunidad, el candidato de PRI-PVEM-NA, José Antonio Meade Kuribreña, relató que “me fue muy bien; me llevo sus bendiciones”. Al término del encuentro, dijo que les manifestó a los obispos su compromiso para fortalecer el Estado de Derecho y ofrecer a todos los ciudadanos un gobierno a la medida. En el encuentro, también prometió cerrar brechas de desigualdad y combatir la pobreza extrema.

La candidata independiente a la Presidencia, Margarita Zavala, presentó por su parte ante la Conferencia del Episcopado Mexicano su propuesta de “economía humanista”, y reiteró que ella no dará amnistías ni pactará con el crimen, sino que llevará a los delincuentes ante la justicia.

Entrevistada luego del encuentro privado con la jerarquía católica del país, explicó que la visión económica que tiene es que se genere el bien común y nadie se quede atrás. Precisó que también habló de su propuesta de seguridad, ya que en las diócesis hay preocupación por la inseguridad en todos los términos, particularmente la delincuencia, y lo que ha significado para la vida de las familias.

En un comunicado, la CEM dio cuenta de la bienvenida de Robles Ortega a los candidatos presidenciales durante los trabajos de la asamblea, donde el prelado destacó que vivimos indignados por graves realidades de exclusión que nos sacuden y violentan, pero ello no puede opacar nuestra mirada sobre los bienes conquistados.

“La crisis ética, hay que decirlo, no es exclusiva del gobierno, ni de nuestra Nación, sino que es un cáncer presente en toda la humanidad” y que hay que “combatir con audacia, prudencia y sabiduría. No podemos acostumbrarnos, ni dejarnos vencer por el mal, menos aún justificarlo”, refirió.

No hay un gobierno real sin una sociedad participativa y organizada, añadió, por lo que es urgente replantear las tareas de una verdadera autoridad: marcar senderos, establecer criterios de reflexión y líneas de acción, verificar la licitud de los medios para alcanzar dichos objetivos, tomando en cuenta la realidad concreta de los gobernados, e integrar su convicción y participación. “Esto conforma una democracia participativa, real, y no sólo reducida a normas, planes, presupuestos y un marco electoral que gira en torno a una fecha sexenal, o trienal”, refirió.

Durante estos encuentros con los candidatos, indicó, los obispos de México expondrán sus anhelos a través de los siguientes temas centrales: Respeto pleno a los derechos humanos fundamentales, principalmente libertad de conciencia y religión; un México más justo, solidario y participativo; el abatimiento de la pobreza, la generación de oportunidades para todos, el acceso a los servicios elementales, así como la promoción de los más desfavorecidos (entre ellos, mujeres e indígenas).

Asimismo, un sistema económico humano, capaz de impulsar a todos a través del empleo digno y promoción humana; promover empleos pero con calidad, promotores de la persona y capaces de ofrecer un salario decoroso; un Estado de derecho fuerte, justo y promotor de la dignidad humana; “no podemos concebir un orden social basado en la impunidad, la corrupción, la inseguridad, la violencia, la cultura de la muerte”, destacó.

Además, educación de calidad para promover una cultura solidaria; nuestro sistema educativo no se reduce al ámbito de la escuela, va mucho más allá: Los padres de familia son los principales responsables de la educación de sus hijos, añadió.

La Iglesia Católica, preocupada por el bienestar del pueblo de México, quiere ser en estas próximas elecciones una instancia que promueva el diálogo y la participación ciudadana, pero sobre todo, contribuir a que se refuerce la confianza del país en sus autoridades e instituciones, a favor de la democracia y elevar la calidad del debate político.

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