«En las bodas me quedo fuera»

Iván Alvarez acaba de formalizar su abandono de la Iglesia católica Este joven ´apóstol del laicismo´ critica con dureza el doble mensaje de la jerarquía eclesiástica.

La última vez que Iván Alvarez pisó una Iglesia fue hace dos años y lo hizo casi obligado para asistir a un funeral. Desde entonces no ha vuelto. "Ni siquiera entro en las bodas, me quedo fuera", comenta. Iván, gijonés de 28 años, es programador informático y hasta hace apenas unos días era oficialmente católico. Hoy engrosa la lista de los cerca de 70 asturianos que han formalizado su apostasía, su renuncia a la fe católica.

Iván, como la mayoría de los asturianos y casi por inercia, fue bautizado y recibió la comunión. "Mis padres nunca fueron muy católicos. Son de bodas, bautizos, comuniones y funerales. Nunca tuve mucha fe", comenta. La poca que alguna vez tuvo la perdió definitivamente cuando vio a los obispos manifestarse en las calles contra el matrimonio entre homosexuales. "Nunca vi a los obispos protestar contra la guerra o el hambre, pero sí contra otra forma de entender el amor. Era el colmo", subraya. Fue entonces cuando tomó la decisión. "La Iglesia predica el amor y la igualdad, pero practica la hipocresía y la discriminación", asegura. Llegó el momento de decir basta. Iván lo intentó entonces, pero no recibió respuesta. Hace apenas unos días ha tenido más suerte. Iván, asesorado por un amigo, remitió el 2 de julio al Arzobispado de Oviedo, una carta, "bastante cañera", en la que justificaba los motivos para solicitar su renuncia.

No soy practicante ni creyente; estoy en contra de la injerencia de la Iglesia en nuestras leyes; deseo para nuestros niños y adolescentes una escuela laica y aconfesional; estoy en contra de que la Iglesia siga percibiendo remuneraciones por parte del Estado; estoy a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo; considero las células madre un gran avance para la humanidad; sostengo que la Iglesia es un elemento pernicioso en la lucha contra el SIDA… Fueron algunos de los motivos esgrimidos por Iván para solicitar la apostasía, con advertencia incluida de recurrir a los tribunales en caso de negativa. La carta surtió efecto. Abandonó la Iglesia por acto formal el 2 de julio. Fue la respuesta del arzobispado apenas unos días después. Iván desaparece así oficialmente como católico. Su identidad no podrá formar parte de las bases de datos de la Iglesia. "No fue una liberación porque nunca estuve atado, pero me siento contento al saber que, al menos por mí, no recibirán dinero del Estado", dice.

Iván se ha convertido ya en un apóstol del laicismo . "Animo a todos a que sigan el ejemplo. Es fácil", subraya. Algunos de sus amigos ya lo han hecho. Su familia también lo ha encajado bien. "Mi madre me dijo que deberíamos hacerlo todos. A mi padre ni siquiera se lo comenté", añade. Iván cree que la apostasía es todavía poco conocida, de ahí su decisión de aparecer en este reportaje. "La gente no está muy informada. No sabe qué tiene que hacer", comenta. Este nuevo apóstata intenta no guardar rencor. Sabe que hay curas buenos y malos, pero no puede con el Papa. "Le tengo manía. Tiene cara de malo", concluye.

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