En la muerte de Harold Bloom

Lo diarios de todo el mundo han notificado estos días  la muerte de Harold Bloom, que, en nuestro país,   ha quedado enterrada, informatívamente,  entre los gravísimos acontecimientos que se están sucediendo en Cataluña; Harold Bloom  fue uno de los  críticos literarios más influyentes y más interesante del mundo  y fuera un libre pensador norteamericano-, como el mismo se definió era  “ un secularista con inclinaciones gnósticas” y dedicó una gran parte de su vida a la a crítica literaria  como profesor en la Universidad de Yale. Harold Bloom consideraba que en la actualidad vivimos amenazados por una literatura basura que hace imposible comprende la realidad. Para Bloom la literatura sirve para comprender la realidad como casi nada, las estructuras más profundad de un país o una sociedad. La literatura transciende la política o la ideología y si una literatura es ideología, política o sociológica seguro deja de ser literatura. También en nombre del entretenimiento se bombardea la literatura: “Hoy día se ha producido un abandono de toda exigencia estética y cognitiva que son las señas de identidad de la gran literatura. La literatura imaginativa, tal y como la cultivaban Shakespeare, Cervantes, Dante y Montaigne, ha cedido ante la basura abominable de best sellers «.

Con más de 30 libros de crítica literaria publicados en decenas de idiomas cabe destacar Shakespeare: la invención de lo humano, El canon Occidental o Jesus y Yavhe: los nombres de los divinos. Pero más allá de la crítica literaria Harold Bloom ha sido siembre un estudioso crítico de la religión y los textos religiosos. En 1992 publico The American Religion. The Emergence of the Post-Christian Nation y que fue publicado en España, en 2009, por la editorial Taurus con el título “La religión americana” , un excelente y casi imprescindible ensayo para comprender la religión  y la idiosincrasia de los EEUU. “Estados Unidos de América es una nación enloquecida por la religión. Es algo que lleva inflamando el país desde hace casi dos siglos. Ninguna nación occidental está tan empapada de religión como la nuestra, donde nueve de cada diez personas aman a Dios y son amadas por él. Esa pasión mutua centra nuestra sociedad y exige ser comprendida, si es que hay que comprender una sociedad como la nuestra, obsesionada con el Apocalipsis. Predicarles a los fanáticos religiosos americanos la necesidad de lo colectivo es una empresa vana; la experiencia del encuentro con Jesús o con Dios pesa demasiado como para que se acuerden de lo colectivo, y el creyente regresa del abismo del éxtasis con el yo fortalecido y todo lo demás devaluado«

Publicamos en homenaje a este autor una entrevista publicada en el año 2013 en el diario argentino “Clarín

Antonio Gómez Movellán

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