En defensa de una sociedad laica

El laicismo supone la existencia de las condiciones políticas, jurídicas y sociales que permiten garantizar el derecho de los individuos al pleno ejercicio de la libertad de conciencia en cualquiera de sus manifestaciones y en un plano de igualdad.  Laico es un vocablo proveniente del griego laos  (pueblo). Laikos significa que pertenece al pueblo en general y no a un grupo en particular. La convivencia, la solidaridad, la justicia social, la fraternidad entre las personas, la libertad de conciencia, la íntima espiritualidad y las creencias… son valores del ser humano, independientemente de sus convicciones religiosas o no y, por lo tanto, no es patrimonio de las iglesias, sino de cada individuo en particular.

Europa Laica es una asociación estatal fundada en 2001. Su sede está en Madrid y tiene socios en todas las provincias y en algunos países europeos, también grupos territoriales organizados en casi todas las CCAA. Europa Laica es una asociación laicista española que asume el laicismo como condición indispensable de cualquier verdadero sistema democrático y que  defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegios.

En el estado español, a día de hoy, no existen tales condiciones, puesto que el carácter aconfesional formalmente aludido en la Constitución viene inmediatamente modificado en profundidad con laafirmación del Art. 16.3 de que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Esas relaciones se siguen sustentando en el Concordato franquista del año 53, su renovación en los Acuerdos firmados con la Santa Sede en 1979, negociados previamente a la constitución, y en leyes como la de Libertad Religiosa de 1980 que, en la práctica, amparan subvenciones, privilegios fiscales, presencia y simbología religiosa en las instituciones públicas, negando de raíz el principio elemental y democrático de la separación entre Iglesias y Estado. 

Dentro de este marco, intocable durante más de treinta años de transición, todos los gobiernos de cualquier signo y nivel (estatal, autonómico o municipal), mantienen leyes, normas y costumbres que contravienen el principio de igualdad de los ciudadanos y el respeto a todas las conciencias, otorgando un trato de favor a la Iglesia Católica – al que aspiran también otras confesiones religiosas – con total menosprecio para las ideas y convicciones de los no creyentes, en clara contradicción con los fundamentos de derecho que se dice defender.  

En estos días estamos viendo un claro ejemplo de cómo un gobierno estatal (ahora del PP) quiere contravenir este principio de igualdad en el ámbito de la educación. Tres son los aspectos incluidos en el borrador de la LOMCE (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa) que preocupan especialmente a Europa Laica. Por un lado, las concesiones crecientes a la escuela concertada, mayoritariamente en manos de confesiones religiosas, con el aumento de la duración mínima de los conciertos. En segundo lugar, la financiación con fondos públicos de aquellos colegios que separan a niños y niñas en las aulas. Y en tercer lugar, la supresión de Educación para la Ciudadanía, mientras se recupera una alternativa a la asignatura de Religión, tal y como reclamaba la Conferencia Episcopal, así como la eliminación de la Educación Ético-cívica o la oferta de la religión católica como optativa, también en el segundo curso de bachillerato.

Ninguno de estos tres aspectos puede defenderse que mejore en modo alguno la calidad de la enseñanza como pretende el título de la ley y mucho menos que esté justificado por los ajustes económicos que según dicen son tan necesarios. Veamos cada uno de ellos: primero, que la enseñanza concertada le salga más barata a la Administración es una falacia basada en manipular estadísticas económicas; segundo, la financiación del colegio Alcaste en La Rioja es un gasto absurdo para las arcas del gobierno riojano, ya que las familias que eligen esta opción educativa tan fundamentalista venían costeándose ese capricho de su bolsillo desde la fundación del colegio; y tercero la asignatura de religión y la alternativa “de castigo” que se pretende implantar nos cuesta al erario público 500 millones de euros, aparte de hacer perder durante la etapa obligatoria las horas equivalentes a todo un curso escolar.

Desde Europa Laica pedimos: 1- Derogación de los acuerdos con la Santa Sede. 2- Que la religión salga de la escuela y deje de formar parte del currículo y del horario lectivo. 3- Que ninguna simbología religiosa tenga presencia institucional en los centros escolares. 4- Que no se financie con dinero público el adoctrinamiento religioso en ningún centro escolar. 5- Que en el ámbito escolar se impida cualquier tipo de segregación por razones ideológicas, sociales o de sexo.

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