En Albacete, alumnado y servicios de la enseñanza pública es derivado, por la Consejería, a centros católicos

Sólo en la capital de Albacete hay cuatro centros públicos en riesgo de cierre en los próximos años. Mientras hay previsión de aumentar los conciertos con el Obispado (a través de una nueva Fundación) y con otras comunidades religiosa

En Albacete, como en el conjunto de CLM y en otros lugares del Estado, la derecha católica se mueve y se mueve bien en el Gobierno y en el tejido social, en esta ocasión utilizando los recortes y la “inventada” crisis, como excusa, eso sí mintiendo, vulnerando principios elementales de equidad y utilizando a los escolares y a sus familias, deriva alumnado y servicios de la Escuela Pública, a la privada católica. Con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo de docentes y del sector servicios en la Red de titularidad pública.

Sobre este tema, venimos observando en los medios de comunicación denuncias de sindicatos y de familias. Después de haber indagado, por nuestra cuenta, llegamos a la conclusión de que la Consejería de Educación de CLM, ha decidido cerrar aulas y anular servicios en centros públicos (aun habiendo demanda) con la finalidad de derivarlas, año tras año, a centros concertados católicos, a los que pretenden ofrecer más recursos. Utilizando, entre otras, la estrategia de “distritos únicos” en la escolarización.

Es una "andanada" contra lo público, contra la "res pública", la de todos. Una reconversión a favor de los colegios dogmáticos católicos.  Amparándose en la actual legislación LOE (la del PSOE) y ello sin que se haya aprobado, todavía, la LOMCE. Pues la ley vigente elevó a carácter de tratamiento orgánico que los centros privados católicos que se acojan al régimen de conciertos, sean considerados como “Servicio Público”.  Hecho vergonzante aplaudido por “muchos” en su momento y que hoy se “rasgan las vestiduras”, cuando se les debería “caer la cara de vergüenza”.

La Consejería de Educación de CLM, en estos momentos en manos del  Partido Popular, en la escuela pública: cierra aulas en el ámbito urbano y rural, cierra comedores y aulas matinales, elimina actividades extracurriculares, rebaja el transporte escolar, obliga (por falta de financiación) centros del primer ciclo de infantil en el ámbito rural y en el futuro inmediato pretende cerrar centros públicos de infantil y primaria, paralelamente a ello fomenta el aumento de aulas en la enseñanza privada católica, que su vez incrementan las aulas matinales, el servicio de comedor y actividades extracurriculares y nos podemos imaginar que, a medio plazo, pretende incluso apoyar la creación de nuevos centros católicos, eso si, subvencionados por el Estado.

La cuestión es más grave de lo que parece. Sólo en la capital de Albacete hay cuatro centros públicos en riesgo de cierre en los próximos años. Mientras hay previsión de aumentar los conciertos con el Obispado (a través de una nueva Fundación) y con otras comunidades religiosas (católicas, por supuesto).

Este es un sesgo confesional y privatizador más, de líderes políticos que cercenan la democracia y pretenden dejar como residual la res pública, generando más desigualdades sociales y territoriales (ruralidad). Son los “mini-neo-cons” españoles, que están haciendo un daño enorme al Estado de Derecho, a la equidad social y al derecho a la Libertad de Conciencia, en este caso de los escolares.

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