En 2015 hubo menos libertad religiosa en el mundo

Cada año, la International Humanist and Ethical Union (IHEU) publica un informe global sobre el estatus legal y la discriminación contra ateos, humanistas y no-religiosos en general — sus resultados son como para echarse a llorar.

La discriminación de los ateos es inversamente proporcional a la libertad religiosa y de cultos. Lamentablemente, en ese frente el mundo está fracasando épicamente.

La Comisión de Libertad Religiosa Internacional de EEUU (USCIRF) acaba de publicar su informe de 2016 (sobre cómo estuvo el mundo en 2015) y las cosas pintan muy mal:

«En el mejor de los casos, en la mayoría de los países que cubrimos, las condiciones de la libertad religiosa no han conseguido mejorar», dice el profesor de PrincetonRobert George, presidente de USCIRF. «En el peor, han ido en una espiral descendente».

En su informe anual, la Comisión identificó 17 países con preocupaciones de «nivel uno», lo que significa que tienen «violaciónes religiosas especialmente graves de la libertad religiosa, que son sistemáticas, permanentes, y atroces«. Esta categoría incluye a Myanmar, donde a los musulmanes rohingya se les niega el derecho al voto y el acceso a la asistencia sanitaria; Tayikistán, donde el gobierno suprime todas las actividades religiosas que no están bajo su control directo; y Nigeria, donde la comisión concluyó que el gobierno «no tiene estrategias eficaces para detener la violencia» llevada a cabo por Boko Haram, el grupo extremista musulmán.

Entre los países donde las condiciones de libertad religiosa empeoraron significativamente en 2015 estuvieron Irán, donde el número de «presos de conciencia» ha crecido desde que el presidente Hassan Rouhani asumió el cargo. La comisión también señaló a la India, un aliado clave de EEUU, donde el gobernante partido nacionalista hindú conocido como BJP completó su primer año completo en la oficina bajo el primer ministro Narenda Modi desde que ganó las elecciones nacionales en 2014. En los meses posteriores, grupos musulmanes y cristianos han reportado un aumento del acoso y un número cada vez mayor de ataques, atribuidos a los grupos nacionalistas hindúes.

Ningún Estado debería imponer preferencias de pensamiento a sus ciudadanos, ni por acción, ni por omisión. Esa es una receta para la violencia y el sufrimiento, y es por eso que es importante tener un Estado laico — es lo único que garantiza la pacífica convivencia entre personas con distintas creencias y en igualdad de condiciones.

(vía Friendly Atheist | imagen: USCIRF)

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