Emancipación de las mujeres y laicidad

Vincenzo Ferrari, catedrático de la Universidad de Milán, ha impartido en Laredo una ponencia sobre «el estado de derecho y la laicidad»

El catedrático de la Universidad de Milán, Vincenzo Ferrari, ha impartido una ponencia en Laredo sobre ‘el estado de derecho y la laicidad’. “La emancipación de las mujeres es el índice más importante de laicidad en una sociedad”, ha asegurado durante su intervención enmarcada dentro del curso ‘Los retos de los derechos humanos en el siglo XXI’.

Vincenzo ha hablado a los asistentes de la relación entre derechos humanos y laicidad, presentando la idea de la laicidad como una conquista y como derecho humano en sí mismo. “Es un cambio fundamental, es la libertad y la libertad es la regla y la obligación”. Ha explicado la laicidad entendida como separación operativa entre la esfera de la religión y la del estado.

Normalmente se dice que un espíritu laico tiene que razonar como si Dios no existiera, algo con lo que se muestra en desacuerdo, “yo creo que también se puede razonar como si Dios existiera pero una cosa es Dios y otra son las religiones y entre las propias religiones hay opiniones diferentes e ideas diferentes. Cada Papa ha tenido sus propios puntos de vista sobre los mismos temas”.

Según Ferrari es muy positivo para los derechos humanos que un estado sea laico. La laicidad también es un principio fundamental de protección de las religiones, sobretodo de las religiones minoritarias. En Arabia Saudí, por ejemplo, no hay libertad de religión y la laicidad es precisamente el principio que garantiza la libertad de religión. En los países islámicos está prohibido construir una iglesia católica o llevar algún símbolo católico, como un crucifijo”.

Países Laicos

España e Italia son, para Ferrari, dos países muy parecidos, más de lo que nos imaginamos. “En Italia es cierto que el Vaticano tiene un papel importante frente al sistema político pero en el marco de la vida privada la gente decide a partir de su propia conciencia. En Italia hay un problema específicamente en este momento. Hay una especie de crisis de la laicidad, no tanto a favor de una visión fundamentalista, como a favor de una privatización, por ejemplo de las escuelas. Este gobierno de centro-derecha, que no parece muy sensible a los problemas de conciencia o de moral como se lee a diario sobretodo en la prensa extranjera, es un gobierno que favorece mucho la escuela privada, hasta el punto de recortar de manera seria los presupuestos de la escuela pública a favor de empresas privadas que son presentadas como escuelas religiosas aunque no lo sean”.

Ha argumentado que en cuanto a términos de laicidad los dos países, sobretodo España en los últimos 25 años, han ido mucho más allá. “En ambos países existe una fuerte tendencia entre la gente joven a no casarse y vivir juntos. Este es otro índice de laicidad, la emancipación de las mujeres, es el índice más importante de laicidad es una sociedad y es un índice casi escondido, no hay cifras de parejas que vivan así pero sólo hay que mirar nuestro entorno. La pérdida de sentido del matrimonio como institución estable es una paradoja porque ahora existe el divorcio”.

Según el catedrático italiano el desarrollo de las propias leyes ha llevado a una crisis de la religión cristiana en nuestras sociedades. “Cuando se introdujo el divorcio en Italia en 1970 se creó una ley por la que las parejas se podrían divorciar tras cinco años de separación formal, lo que era una estupidez, porque el punto máximo de crisis en una pareja es la separación y no el divorcio. Mucha gente vivía con sus nuevas parejas tras dos o tres años de separación y de aquí esta nueva tendencia a vivir juntos sin casarse”.

Crisis de la iglesia

Ferrari opine que la propia iglesia no sabe muy bien que discurso defender. Prohibe las relaciones sexuales antes del matrimonio cuando la edad fértil de la mujer va de los 18 a los 25 años, “va en contra de la naturaleza humana. Es normal que los jóvenes no respeten los principios impuestos por la iglesia. Hay una minoría que lo respeta pero es una minoría no como antes. La iglesia misma tiene problemas internos, confrontaciones en su interior. La iglesia puede tener principios fundamentales pero no son dogmas, hay muy pocos dogmas, estos surgen cuando un Papa decide que lo son”.

Otra de las claves para que la religión decaiga en una sociedad, según el catedrático, es cómo se involucra en el sistema político, en las relaciones políticas de alto nivel. “En Italia ahora mismo estamos metidos en polémicas, una situación política que ha empeorado mucho, hay problemas de libertad de prensa, y la iglesia se mantiene callada. Muchos sacerdotes hablaron de que la vida que llevaba el Primer Ministro no se podía aceptar, pero las cúspides se mantuvieron en silencio. El papel que jugó al tiempo de la quiebra del banco ambrosiano en 1980 fue muy sucio y dudoso y de ahí que mucha gente se pregunte si la iglesia no adopta una doble moral, una para sí y otra para los demás. Aunque hay sacerdotes y monjas que son verdaderos héroes civiles porque la iglesia en Latinoamérica realiza una labor fundamental. Pero no me atrevo a juzgar, son mis opiniones como laico”.

Ha finalizado hablando de la libertad de culto. “En los países laicos se favorece pero no se garantiza la libertad de culto total. Hay varias maneras y formas de ser laicos por ejemplo en Inglaterra hay mucha libertad de culto y hay un pluralismo difuso. En Francia se adopta un principio de laicismo público, una mujer no puede llevar pañuelo a la escuela pero crucifijo tampoco, es otra manera de ver la laicidad pero no se puede decir que en Francia no haya libertad de culto. En Italia, por ejemplo, existe un grupo que es partidario del gobierno, la liga norte, que está en contra de la construcción de mezquitas. Cada país vive la laicidad a su manera”.

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